El incremento de visitas a Guayaquil fomenta alternativas de paseos.
Paseos en carrozas, en barcos o los simples recorridos terrestres se encuentran entre las alternativas que el visitante tiene para conocer un poco más de Guayaquil y trasladarse a otros lugares cercanos.
Según datos del Ministerio de Turismo y la Cámara Provincial de Turismo del Guayas, en el 2001 la provincia recibió, por vía aérea, 113.875 turistas, mientras que para el 2007, alrededor de 228.352.
Joseph Garzozi, de la Dirección de Turismo de la Municipalidad, estima que para el 2008 el incremento de esta cifra sería de un 30%, considerando también el ingreso por vía terrestre.
El funcionario afirma que en siete años al Malecón Simón Bolívar de Guayaquil han llegado 150 millones de visitantes. De estos, el 95% son de la misma ciudad y el resto corresponde a personas no residentes.
Justamente para que los turistas conozcan de una manera diferente el Malecón, de miércoles a domingo, de 18:00 a 22:00, Norberto Carranza León, guayaquileño de 61 años, conduce a Pepito, uno de los tres caballos de propiedad de la familia Avegno Rugel, que tiene el negocio de carrozas desde hace siete años.
La carroza parte desde Sucre y Malecón, avanza por Aguirre, Chile, Diez de Agosto y continúa por Pichincha. “Nací vaquero. Prácticamente crié a los caballos que tenía mi familia en el cantón Samborondón”, dice.
El movimiento se registra los feriados y fines de semana, aunque la tarifa se mantiene para ambos casos: $ 1 los niños y tercera edad y $ 2,50 para las personas adultas.
“En una ocasión, una mujer contrató la carroza para casarse. Salimos del centro, pero ella quería estar en 10 minutos en el hotel Hilton Colón. Se puso tan nerviosa que al llegar al hotel el vestido se le enredó y el gran ramo de novia que tenía se le cayó. Afortunadamente no me ha vuelto a pasar algo así”, recuerda siempre sonriente.
Taxista y profesor
Otro medio de transporte que se beneficia de la actividad turística son los taxis. A este gremio pertenece Leopoldo Landívar, de 53 años, quien conduce taxis desde hace poco más de 30 años; cuando cursaba sus estudios para obtener la licenciatura de Educación Física en la Universidad de Guayaquil.
Él es presidente de una de las 36 cooperativas de taxis que agrupa a 2.300 taxistas, quienes trabajan con radio frecuencia y ofrecen el servicio de turismo en la ciudad y fuera de ella, según cifras de la Unión de Taxistas del Guayas.
Landívar es presidente de la cooperativa Puerto Liza, cuyas unidades se estacionan afuera del hotel Unipark para movilizar a los turistas.
Por estos meses –dice– la gente de la Sierra es la que más viene y quiere conocer las playas de la Costa. Por ejemplo, por un viaje a Manta, con paseo incluido, cobramos $ 100 y a Quito cuesta $ 210.
Landívar comparte su tiempo también como profesor universitario en el colegio Francisco Campos Coello, en La Atarazana, donde imparte clases de Cultura Física.
Navegando y conociendo
El transporte fluvial es otra opción con la que cuentan los turistas para conocer un poco más la ciudad. Una de esas embarcaciones es el pirata Sir Henry Morgan, que cuenta con dos timoneles, uno de ellos es el esmeraldeño Llomar Valencia, de 54 años.
Con 10 hijos, Valencia afirma que su pasión siempre ha sido el mar, así que desde muy joven se involucró en el trabajo con barcos pesqueros.
“Lloré el día en que estando en una embarcación en Cartagena mi hija de dos añitos me dijo por teléfono: Hola papito. Habían transcurrido 2 años desde que no la veía, así que ese día me dije: Me regreso a Guayaquil”, comenta.
Valencia llegó a Guayaquil a los 16 años, y luego de trabajar en una pizzería y en una distribuidora de playwood laboró en varios barcos pesqueros hasta llegar al Morgan. Su viaje de prueba fue el día de la inauguración, el 2 de octubre del 2003, a la cual asistieron más de 200 personas, aunque ha transportado hasta 300.
La embarcación navega de martes a domingo, de 16:00 a 21:00. “Mi esposa está en España y estoy a cargo de sus hijos de 12, 16 y 18 años. Ya son 35 años navegando”. Por un paseo por el río Guayas los adultos pagan $ 5 y los niños, $ 3”.