En esta significativa fecha rememoramos 198 años de la masacre que consumó la reacción monárquica española contra un importante grupo de personajes vinculados con el pronunciamiento independentista que tuvo como escenario en Quito el 10 de agosto de 1809.
El 2 de agosto de 1810, en nuestra Capital de la República, cayeron asesinados en manos de la soldadesca realista que guarnecía la ciudad Juan Salinas, Juan de Dios Morales, Manuel Rodríguez de Quiroga, Antonio y Juan Pablo Arenas, José Riofrío y otros decididos protagonistas de la proclama agostina forjada un año antes.
Parte de la masacre ocurrió en el cuartel central, ocupado por los soldados del batallón Real de Lima, que llegó de Perú a Quito para reforzar la plaza y desbaratar totalmente la organización ejecutada por los gestores del movimiento. En las calles también se vivieron momentos de angustia porque la tropa no respetó a nadie para saciar su venganza.
Manuel Urriez, conde Ruiz de Castilla, presidente de la Real Audiencia, encabezó la torpe y traicionera reacción realista que se desbocó cuando hubo el intento de poner en libertad a los líderes y complotados quiteños.