Primero llegó el “spa médico”, o medispa, con servicios de dermatología en un entorno de ventas al detal. Ahora llega el primer medispa en Manhattan completamente dedicado al fortalecimiento y el cuidado del área genital de la mujer.
El Phit —técnicas integradas de salud pélvica, por sus siglas en inglés— abrió en julio.
Lauri Romanzi, profesora adjunta de ginecología clínica en el hospital NewYork-Presbyterian/Weill Cornell, ha desarrollado su propio concepto de “acondicionamiento pélvico”. Dijo que el Phit (www. theperfectphit.com) ayudará a las mujeres a ponerse “en forma de adentro hacia afuera”.
En el spa, el tratamiento característico es un examen ginecológico de 150 dólares —en el que una paciente contrae sus músculos pélvicos alrededor de los dedos de Romanzi— para determinar mediante el tacto si el tono muscular es débil, moderado o fuerte.
Las pacientes también pueden usar una máquina de estimulación eléctrica en el consultorio para mejorar el tono muscular pélvico o comprar un aparato para utilizar en el hogar. Romanzi dijo que la idea es mejorar el control de la vejiga; agregó que el entrenamiento pélvico podría también llevar a orgasmos más intensos. Bienvenido a la era del spa ginecológico.
Algunos médicos se burlan de la noción del acondicionamiento pélvico, que no es un término médico.
No hay estándares para determinar qué constituye una “buena condición” o cómo evaluarla, apuntó Abbey B. Berenson, ginecóloga que dirige el Centro de Investigación Interdisciplinaria de la Salud de las Mujeres en la División Médica de la Universidad de Texas.
La pelvis ya se había convertido en una área comercializable sujeta a modificación, que va desde la depilación brasileña del área del bikini hasta la cirugía genital a la que se le llama “rejuvenecimiento” vaginal.
La llegada del spa pélvico, sin embargo, lleva la fijación con el cuerpo a un nuevo nivel.
“Dudo que alguien sepa si es la mercadotecnia la que presiona a las mujeres o las mujeres las que presionan a la mercadotecnia”, expresó Berenson.
Romanzi comentó que su objetivo era enseñarles a las mujeres cómo realizar correctamente los ejercicios Kegel, que pretenden fortalecer el músculo en forma de honda que sostiene a la vejiga, la vagina y el recto. En ocasiones, los ginecólogos sugieren dicha fisioterapia pélvica para corregir un leve relajamiento vaginal después del parto o para la incontinencia urinaria leve.
Sin embargo, Romanzi cree que todas las mujeres podrían beneficiarse de tales ejercicios.
“Si tiene más de 18 años de edad y tiene vagina, debería hacerlos”, afirmó. “Es el hilo dental de la buena condición física femenina”.