Rampa Rattanarithikul está sentada en un taburete en el Museo de Insectos del Mundo y Maravillas Naturales, que fundó con su esposo en 1999.
De repente, se inclina con un movimiento muy practicado y se asesta un manotazo en el tobillo. “Los mosquitos son mis enemigos”, expresa con una carcajada desganada.
Rattanarithikul, de 69 años, ha dedicado 50 años al estudio de los mosquitos, primero como técnica principiante, luego como taxonomista capacitada y finalmente como entomóloga médica para el Instituto de Investigación de Ciencias Médicas de las Fuerzas Armadas, o Afrims, por sus siglas en inglés. Es un proyecto médico conjunto estadounidense-tailandés realizado bajo los auspicios del Instituto Walter Reed de Investigación del Ejército y el Real Ejército Tailandés.
Rattanarithikul ha recolectado cientos de miles de especímenes.
Ha clasificado, diseccionado, analizado y montado los pequeños cuerpos exánimes en portaobjetos.
La mayoría fue enviada a la Unidad de Biosistemática Walter Reed en el Instituto Smithsoniano, en Washington, donde constituye quizá la mitad de la colección de 1,5 millones de mosquitos, la mayor del mundo. También mantiene otra gran colección en el museo del Afrims, en Bangkok.
Esta concienzuda y clásica taxonomía ha ayudado a identificar más de 420 especies de mosquito y a descubrir dos docenas más.
“Su labor ha sido una contribución importante”, apuntó Ralph E. Harbach, entomólogo estadounidense en el Museo de Historia Natural, en Londres, y ex funcionario del Afrims, que ha colaborado con Rattanarithikul desde principios de los 80. “Sin ese trabajo tendríamos 40 años de retraso en esa región”.
Tailandia es el centro para comprender la naturaleza de los mosquitos en el sureste de Asia, afirmó Harbach. Es hogar de aproximadamente el 14% de las 3.000 especies de mosquitos del mundo. Investigadores en países vecinos donde causan enormes problemas de salud pública pueden utilizar el trabajo de Rattanarithikul para ayudar a distinguir a los cientos de inofensivas, aunque molestas, especies de mosquitos de las peligrosas especies “vectoras”, portadoras de enfermedades.
En Tailandia, de las 450 especies identificadas, 10 son vectoras. Aunque se jubiló del Afrims en 1997, Rattanarithikul se ha reincorporado a la institución y continúa la investigación de especies vectoras. En Tailandia, éstas pertenecen principalmente a tres géneros: Anopheles, Aedes y Culex. Cuando los mosquitos pican a los humanos, pueden infectarnos con parásitos o virus; las picaduras pueden transmitir enfermedades como malaria, fiebre del dengue y encefalitis japonesa.
Genetistas y científicos moleculares examinan los mosquitos en busca de infecciones con precisión infalible. Pero sólo las especies vectoras necesitan ser examinadas.
Ahí es donde entra la pericia taxonómica de Rattanarithikul. La culminación de su labor son los seis volúmenes ilustrados de Keys to the Mosquitoes of Thailand (Claves para los Mosquitos de Tailandia), publicado por la Revista del Sureste Asiático de Medicina Tropical y Salud Pública.