La zurda de Messi es una ardilla inquieta, veloz, de impredecible recorrido; dibuja sinuosos y divertidos trazos sobre el rectángulo verde del estadio de Shanghai. Y en algún momento culmina en la red. Dos, a veces tres extraordinarios atletas negros de Costa de Marfil hacen un esfuerzo supremo en cada jugada intentando neutralizar a este gurrumín que se les escabulle y les siembra el pánico. No pueden.
Después de toda la polémica FIFA-AFA-Barcelona, a colación de la parafernalia mediática sobre si iba a jugar por su selección o no, Messi vence a Costa de Marfil 2 a1, justifica el enconado tironeo sobre su presencia y reivindica el torneo olímpico de fútbol.
* Lo ganó Messi. La frase dice “Messi vence a Costa de Marfil 2 a 1”. Es correcto: él ganó. Sin su aporte resulta imposible imaginar cómo Argentina hubiese obtenido los tres puntos ante tan sorprendente rival (su técnico, el francés Gerard Gili, vaticinó que serían campeones, y no alardeó de gusto: posee un fantástico equipo). Se viene el fútbol africano. Hace veinte años amaga con ser y no es; aún quedan restos de inocencia por pulir, les falta concretar en gol muchas de sus notables intenciones, no obstante su ascenso es indetenible, tanto como el asombroso progreso de la nación china.
* ¿El mejor del mundo? En apenas un partido Lionel Messi plantea el interrogante: ¿es el mejor jugador del mundo, hoy…? Y si no es él ¿quién…? Cristiano Ronaldo ha compuesto un mágico primer semestre: campeón inglés y europeo, goleador en ambos casos, 42 veces infló la red, figura estelar… Su balón de oro como futbolista del año está fuera de peligro. Messi no entra en esa carrera: para alzar tal distinción, además de jugar mucho, es preciso levantar trofeos. Y en lo que queda del 2008 no le quedan competiciones, sólo el laurel olímpico. Y ni así podría alcanzar la línea de Cristiano.
* El vacante trono de Diego. No obstante, queda expuesto el dilema: ¿es más jugador el portugués que el argentino…? ¿Y Kaká…? El brasileño, de fulgurante año 2007, tiene un fútbol bello y concreto, más reflexivo que los anteriores, aunque carece del carisma de Cristiano y de la explosiva habilidad de Messi. Son artículos diferentes, excelentes los tres, aunque a los 21 años Messi ya parece lo suficientemente maduro para intentar asumir el reinado de Maradona, acéfalo desde que Diego se jubiló.
* Reyes de un año o dos. Romario, Zidane, Ronaldo (el brasileño), Ronaldinho, fueron monarcas nítidos en su hora, aunque ocasionales. Messi tiene las herramientas técnicas y la seriedad profesional para aspirar a un trono duradero. Para ello deberá extender en el tiempo su fantasía. Y ganar títulos. No se alcanza la corona sin vueltas olímpicas. Habrá que ver.
* Continuar la tradición. Un partido tan atractivo en un marco espléndido, después de la agria disputa FIFA-clubes despierta el interrogante: ¿debe ser el fútbol también una disciplina olímpica? ¿O hay que eliminarla, para beneplácito de los clubes europeos? En su afán de retener a Messi (para llevarlo a jugar decisivos cotejos amistosos en México y Estados Unidos), el Barcelona declaró al fútbol olímpico como un “torneo menor”. ¿Es así…?
Rotundamente, no. Si el fútbol se autoproclama el más universal de los deportes, no puede apartarse de los Juegos Olímpicos. Revertiría su imagen democrática e integradora por otra soberbia y antipática.
* El negocio del COI. Naturalmente, el Comité Olímpico Internacional debería revisar su política si desea retenerlo. El fútbol ha sido la salvación económica de varias olimpíadas, no obstante lo cual el COI no paga un cobre a los equipos. Ni los pasajes. Cero dólar por un opíparo torneo de 16 equipos y se queda con todos los derechos comerciales del mismo. Negoción. Argentina y Brasil invierten alrededor de 3 millones de dólares por el consagratorio oro olímpico.
* Así no sigue. De allí el razonable pataleo de las asociaciones. Y de los clubes. Estos dicen: “Gastamos una fortuna en contratar al jugador, le pagamos un astronómico salario y debemos cederlo para que los señores que disfrutan de ser miembros del COI hagan un maravilloso negocio en nombre del espíritu olímpico…? Olímpicamente, no”. Por esto mismo desapareció el torneo Preolímpico en Sudamérica. Las asociaciones erogaban cientos de miles de dólares en alistar un equipo durante meses, en viajes, hospedajes, etc. y el Comité Olímpico no aportaba ni para el café.
* ¿Será un Sub-20? Londres 2012, próxima cita, seguramente no tendrá como hasta ahora un torneo para jugadores de 23 años (con la posibilidad de incluir 3 mayores). Se habla de una competición Sub-20, pero sucede que a esa edad los buenos también son profesionales consagrados. Los clubes tampoco querrán cederlos.
Moraleja: Si el COI no abre la mano se quedará sin fútbol. Y no será el fútbol culpable de su marginación.