Los familiares y amigos del canadiense que murió decapitado y atacado por un presunto caníbal en un autobús rindieron el sábado un homenaje para la víctima, durante su funeral.
Casi 600 personas se reunieron en una iglesia para recordar a Tim McLean en Winnipeg, Manitoba, donde el joven de 22 años creció.
McLean fue asesinado hace poco más de una semana cuando dormía en un autobús de la línea Greyhound. El autobús transportaba a 37 pasajeros de Edmonton, Alberta, a Winnipeg, Manitoba, por una zona desolada y de noche. Los testigos han declarado que McLean fue atacado sin provocación por su compañero de asiento, que lo apuñaló repetidas veces.
Cuando los pasajeros escapaban del autobús horrorizados, el asesino cortó la cabeza de McLean, exhibiéndola a algunos pasajeros fuera del autobús, según declaraciones de los testigos.
Un policía que se encontraba en el lugar del asesinato dijo ver al atacante cortando trozos del cuerpo de la víctima para comerlas.
El asesino es un inmigrante chino de 40 años, Vince Weiguang Li, que enfrenta cargos por homicidio en segundo grado. Li deberá ser evaluado también por siquiatras, según ordenes judiciales.
Antes de que la ceremonia religiosa comenzara, John Jorgensen, de 19 años, que vivía en el mismo barrio que McLean, lo recordó como un hombre positivo y entusiasta. Si estabas de mal humor, él te podía hacer sentir muy bien, dijo.
Los reunidos recordaron a McLean como una persona de buen carácter que amaba conocer a nuevos amigos. Trabajaba en una feria, viajando de una ciudad a otra conociendo a muchas de y sus amistades.