Las monedas latinoamericanas sufren este viernes sus mayores caídas en varios meses, al crecer el temor a que la desaceleración de la economía global pueda debilitar aún más los precios de las materias primas que exporta la región.
Las acciones militares de Rusia en Georgia este viernes también aumentaron la aversión de los inversores a los activos riesgosos, dijeron analistas.
"El proceso en curso del fortalecimiento de dólar en el último par de semanas, combinado con las noticias del conflicto de Georgia, ha asustado a la gente, incrementando la aversión al riesgo, debilitando a los mercados emergentes", dijo Nick Chamie, jefe de análisis de mercados emergentes de the Royal Bank of Canada en Toronto.
En los mercados globales, el dólar subía fuertemente el viernes, en camino a su mayor alza semanal en tres años y medio, favorecido por una caída de los precios del petróleo derivada en parte de la desaceleración de la economía global.
Como resultado de ello, las divisas latinoamericanas bajaban en forma generalizada.
El viernes, la moneda brasileña, el real BRL= BRBY llegó a desplomarse un 1,6 por ciento en su quinto día de pérdidas. El peso mexicano MXN= MEXO1 descendió casi un 1,4 por ciento, su mayor pérdida en un día en dos años.
El peso colombiano COP= perdía un 1,9 por ciento, el peso chileno CLP= disminuía un 1,3 por ciento y el sol peruano PEN= retrocedía un 0,9 por ciento.
Los precios de las materias primas seguían bajando el viernes a medida que el dólar subía, aumentando las preocupaciones sobre el crecimiento económico en Latinoamérica, que es un exportador mayor de alimentos y combustibles a los mercados mundiales.
En lo que va del año, las monedas latinoamericanas habían registrado ganancias fuertes a medida que los bancos centrales de los países agresivamente elevaban las tasas de interés para combatir la inflación, que se ubica en su máximo ritmo anual en varios años.
Las alzas de tasas han atraído una oleada de inversiones de "carry trade", que consisten en endeudarse en monedas de tasas bajas como el dólar para invertir en activos y divisas de mayores rendimientos, como la de Brasil, que ofrece una tasa de interés de 13 por ciento.
Cuentas externas en rojo
Pero el atractivo de las tasas de interés brasileñas ahora está siendo socavado por las preocupaciones por la cuenta corriente del balance de pagos de Brasil, que recientemente pasó en forma decisiva a un déficit después de años de grandes superávit.
"Nos estamos acercando al punto en que las operaciones largas en Brasil serán más impulsadas por las perspectivas de las modificaciones en los tipos de cambio que sólo las consideraciones del carry, pues la relación riesgo/recompensa cada vez está más definida por las tendencias y un cambio en el balance de pagos", dijo Flavia Cattan-Nasalusky, analista de RBS con sede en Greenwich, Connecticut.
El déficit de Brasil en cuenta corriente en enero a junio llegó a 17.400 millones de dólares, máximo para un primer semestre del año desde que el banco central empezó a recopilar los datos en 1947.
"La ampliación de la desaceleración global conlleva riesgos serios para los mercados emergentes exportadores", escribió David Simmonds, de RBS. "En Brasil, el superávit de cuenta corriente se ha evaporado a pesar de la sorpresa en los términos de intercambio positivos por los altos precios de las materias primas de exportación".
En un momento del día, el real llegó a debilitarse un 1,8% diario, la mayor pérdida en el día desde el 14 de marzo.