Un centenar de inmigrantes indocumentados ocupan desde esta mañana y, por segunda vez en los último meses, la iglesia del beaterio de Bruselas para pedir la regularización de su situación.
Esta nueva acción se suma a las numerosas protestas del pasado mes de julio, cuando ocuparon varias grúas de la ciudad, para reclamar al Gobierno belga, sumido en una profunda crisis política, que cumpla su promesa de iniciar un proceso para que puedan obtener documentación.
El párroco de la iglesia, Daniel Alliet, explicó a la agencia Belga que estos inmigrantes forman parte de un grupo más amplio de 220 personas que está en negociaciones con la oficina de extranjería.
"Las negociaciones sobre su posible regularización iban relativamente bien", indicó Alliet, quien además consideró que esta ocupación "les desacredita totalmente, así como a las personas que han intervenido en su favor" y les pidió que abandonen el lugar.
Los inmigrantes ya habían ocupado con anterioridad la iglesia del beaterio.
A principios de mayo iniciaron allí una huelga de hambre que abandonaron cuando la ministra de Inmigración, Annemie Turtelboom, les prometió que una semana después el Gobierno aprobaría una circular sobre regularización.
La idea era proponer un sistema por el que un residente sin papeles que solicite ser regularizado por razones humanitarias urgentes obtenga un permiso de residencia si acumula al menos setenta puntos.
Tener trabajo valdría cuarenta puntos; formación, diez, y el conocimiento de uno de los idiomas oficiales, veinte.
Sin embargo, tres meses después de la promesa de la ministra, el Gobierno no ha aprobado la circular y las protestas se suceden.