- AGO. 08, 2008 - Foto - Cine - EL UNIVERSO
Encontrar la fórmula del éxito conlleva el deber de mantenerla. Modificarla es un hecho inevitable que, sin embargo, tiene sus riesgos. Si se opta por mezclar una y otra vez los mismos componentes, confiando en el éxito original, el resultado corre el peligro de caer en la repetición y finalmente evaporarse. Si se añaden nuevos ingredientes, el riesgo es alterar tanto el producto inicial que se convierta en algo irreconocible. A la habitual mezcla entre homenaje, entretenimiento, humor, acción y gran sentido de la autoparodia con la que La Momia encontró su lugar en el cine de aventuras, se ha sumado en su tercera parte, La Tumba del Emperador Dragón, el tono familiar. Lo que en principio es un punto a favor se convierte en el golpe de gracia a la limitada calidad cinematográfica de este filme.
Este factor, unido a la falta de frescura del resto de ingredientes, una apática María Bello (Evelyn O’Connell) en su intento de suplir a la gigantesca Rachel Weisz, unos yetis convertidos en solución para todo, una trama por momentos incoherente y una narración cargada de altibajos, es determinante en el deterioro definitivo de la franquicia. Por si eso fuera poco, esta tercera parte parece haberse propuesto ser más Indiana Jones que la propia saga del hombre del sombrero y el látigo.
Las aventuras de las dos primeras entregas (La Momia y El Retorno de la Momia) son sustituidas por las peleas coreografiadas de kung fu. Los efectos especiales siguen estando a la altura, por momentos sorprenden, pero están mal aprovechados, sobre todo en los yetis o las transformaciones del emperador. Pero no todo es malo. Brendan Fraser (Rick O’Connell) guarda su sentido del humor. Él y John Hannah (Jonathan Carnahan) son lo mejor del filme, aunque no llegan al nivel mostrado en anteriores ocasiones.
¿El resultado? Un Jet Li (Emperador momia) desaprovechado, momias nada tenebrosas y el decaimiento de una trilogía que acaparó el fanatismo de muchos. Lo recordable serán la fotografía, el diseño de producción, algo de la banda sonora, algunos efectos especiales, la sonrisa seductora de Fraser, la actuación de Isabella Leong (Lin), las panorámicas y algunas de las digitalizaciones.