El tenista tricolor enfrenta al francés, 27 del ranking, en la primera ronda de los Juegos Olímpicos.
Nicolás Lapentti llegó el martes pasado a Beijing donde disputará por tercera vez, y probablemente última, el torneo de tenis de los Juegos Olímpicos, en un periodo marcado por un neto resurgimiento deportivo.
El tenista de Guayaquil, que cumplirá 32 años de edad el 13 agosto, se integró en la Villa Olímpica al grupo de deportistas ecuatorianos y se prepara para bregar por una presea que hasta ahora le ha sido esquiva.
En sus anteriores participaciones olímpicas, en Atlanta 1996 y Atenas 2004, el sudamericano fue eliminado en la primera ronda ante el ruso Andrei Olhovskiy y el francés Arnaud Clement, respectivamente.
“Son mis terceros Juegos. Ha sido difícil adaptarse por la humedad. Pero son los Juegos en que más he disfrutado estar y a los que mejor he llegado. En los primeros era muy joven y a las pasadas fui lesionado y no pude competir bien”, dijo ayer Lapentti, que en primera ronda se enfrentará al francés Paul-Henri Mathieu (27 del ranking).
El experimentado tenista, que conquistó cinco títulos en el circuito profesional y logró su mejor clasificación ATP (6º) en abril del 2000, ha superado una etapa marcada por lesiones recurrentes y cierta apatía deportiva para darle un nuevo rumbo a su carrera.
De alguna manera, el “nuevo” Lapentti se parece más a aquel que disputará la semifinal del Abierto de Australia de 1999 (frente al sueco Thomas Enqvist) que al jugador intermitente minado por las lesiones, y con un desempeño muchas veces por debajo de sus incontestables cualidades técnicas.
Uno de los motivos de este retorno, además de la mejoría de su condición física, ha sido la empatía con su actual entrenador, el uruguayo Enrique Pérez Cassarino, quien no viajó con él a la capital china al no disponer de lugar en la Villa Olímpica.
“El panorama es duro. Tengo el primer partido contra Mathieu, que es un rival difícil. Pero la última semana, en Cincinnati (en el Másters Series), me dio mucha confianza y espero hacer un buen papel”, añadió.
“Lo más importante es que estoy jugando al nivel de los mejores del mundo”, señaló Lapentti, quien llegó a Beijing con hambre de triunfo y motivado para lograr una medalla olímpica para su país.