La campaña para el referéndum revocatorio de mandato en Bolivia llegó a su final ayer, en un ambiente de polarización que impidió al presidente Evo Morales visitar cuatro regiones en las últimas 48 horas.
Morales, quien cerró ayer su campaña en su fortín de El Alto, cerca a La Paz, vivió una insólita situación para un jefe de Estado, cuando entre martes y miércoles no pudo visitar, por las protestas en su contra, cuatro regiones opositoras.
En acto de campaña llegó el miércoles en la tarde a Santa Cruz –el departamento que más lo resiste–, pero por las protestas no puso salir del aeropuerto. De allí tenía previsto desplazarse hacia la amazónica Trinidad, en Beni, pero suspendió su objetivo, advertido de que también había grupos de manifestantes en el lugar.
Más temprano, el miércoles, había tenido que cancelar su visita a Sucre, capital constitucional de la República, donde debía leer ante el Congreso y el cuerpo diplomático su discurso de gestión, y la víspera debió suspender un encuentro en la sureña Tarija con los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner.
Sus partidarios han elogiado la prudencia del Mandatario, señalando que ha preferido evitar confrontaciones. Pero el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, su más connotado opositor, tildó de “insólito” que el Presidente no pueda visitar “cinco o seis departamentos”.