En sociedad con Dios, disfruto de la plenitud de la vida.
Responsable
El ser responsable con mi propia vida me brinda poder. Nunca puedo ser derrotado por circunstancias, ni jamás permitiré ser manipulado. En sociedad con Dios recibo y utilizo ideas divinas, y las aplico a mi vida diaria. Como pensador, portavoz y ejecutor de los más altos ideales e intenciones, participo dinámica y entusiásticamente en la vida. Las ideas divinas fluyen hacia mí y se manifiestan en mis planes y acciones. Cada día contribuyo a mi bienestar y al de la gente que comparte mi vida. Acepto el regalo de vida, doy gracias por él y vivo en plenitud. Siento y vivo esa plenitud en mi sociedad con Dios.
–Juan 21:15
“Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: -Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos?
Le respondió: -Sí, Señor; tú sabes que te quiero.
Él le dijo: -Apacienta mis corderos”.