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JUEVES | 7 de agosto del 2008 | Guayaquil, Ecuador
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La inseguridad que hay permite robo de bebés

La noche del lunes 4, todos en la familia de mi esposa, por consiguiente nuestra familia también, pasamos el susto de nuestras vidas.

A mi cuñada le tocó parir en el Hospital del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) y en horas de la noche le robaron a su hijo. Luego de una histeria colectiva y llantos, mi esposa logró mover a todo un “ejército” posible de gente para que busquen a una despreciable mujer que se había hecho pasar por enfermera y con el cuento de que iba a bañar al bebé, fugó, dejando sumida en la desesperación a toda la familia, pero principalmente a la madre recién cesareada. No es justo que una parturienta deba pasar por esto, solo por buscar una opción más económica para dar a luz.

Felizmente la Policía encontró y capturó por el Centro Cívico a ese ser sin piedad, cuando esperaba a un “cliente” para venderle al bebé. Nuestras denuncias fueron puestas, pero hasta ahora no se sabe quién pretendía “comprar” a mi sobrino. Eso es una incógnita.

No es posible que habiendo elementos que se dedican a dar “seguridad” en el Hospital del IESS, solo revisen bolsos y nada más, por ello la ladrona salió con el nene por la puerta de emergencia como si nada pasara, como una gran señora, en medio de las miradas de quienes dicen prestar seguridad. ¿Seguridad?, ¿dónde?, ya ni al traer un hijo al mundo se está libre de sufrir un asalto en Guayaquil. Todos estamos expuestos al robo.

Carlos Ayala Diez,
Guayaquil

Contenido de la nueva Carta I

Prácticamente se ha armado la Constitución del país a la carrera, lo que nos hace pensar que varios temas se escaparon de la memoria de los asambleístas. Me gustaría preguntar si se acordaron de los eternos problemas que cada año llenan las primeras planas de los periódicos y las pantallas de televisión, y si dedicaron algún tiempo para analizar estos casos que paso a recordar:

Violación constitucional. Son los hechos mas bochornosos de la historia ecuatoriana. ¿Qué ente determina si hubo o no una inobservancia a la Carta Magna por acción u omisión? ¿Cuál es la sanción si se declara la falta?

Reos salen libres por falta de acusación o por trampas legales. ¿Qué cambios hay en la Fiscalía, Función Judicial y Policía? ¿Las grabaciones de video serán consideradas pruebas contundentes para mandar a la cárcel a los delincuentes? ¿Un delito flagrante necesita acusación?

Migración. ¿Qué se ha legislado para detener este doloroso tránsito humano? ¿Hay incentivos para mejorar la producción y crear fuentes de empleo?

Bancos quebrados. Hay responsabilidad de los organismos de control que no cumplieron con su trabajo. ¿Se endurecieron los controles a la banca? ¿Los funcionarios de control son responsables?

Niños trabajadores y mendigos. ¿Será efectiva la atención y protección a la niñez? Falta mucho para garantizar salud, alimentación, hogar y educación a los niños.

Sube el arroz, la leche, los huevos, la carne, el pan, etcétera. Sabemos que los intendentes de Policía hacen algo al respecto, pero casi siempre van contra los minoristas. ¿Se protegerá la canasta básica? ¿Habrá un control real contra los especuladores grandes?

Los funcionarios públicos no presentan su declaración de bienes y de impuestos. Para evitar todo el circo de la destitución del funcionario, se debería poner esta obligación en la lista de requisitos para ser candidato.

Finalmente, que no hayan cometido el error de la Constitución vigente, la del 98, de poner en las transitorias todo lo que se les olvidó y se acordaron a última hora. Ejemplo: la creación de la AGD, “El atraco del siglo”.

Julio César Navas Pazmiño,
Guayaquil

Contenido de la nueva Carta II
Ex asambleístas de la oposición al Gobierno han cuestionado aspectos personales en el proyecto de la Nueva Constitución, como es la “igualdad de géneros” (legalización de todos los géneros que atentan a la moral y a los principios humanos) y el “derecho a la vida desde su nacimiento” (que permite el aborto en su concepción sin ninguna explicación); pero no han observado temas nacionales de carácter fundamental para el país.

En la Constitución vigente (artículo 127), para desempeñar la función de diputado que legislaba leyes y analizaba proyectos económicos, sociales y políticos del Ecuador, debía tener 25 años de edad y ser ecuatoriano por nacimiento (sin ninguna formación y experiencia profesional), pero en el proyecto de la nueva Constitución (artículo 119), para ser asambleísta se requiere tener nacionalidad ecuatoriana, haber cumplido 18 años de edad al momento de la inscripción de la candidatura, y estar en goce de los derechos políticos (sin formación y experiencia profesional, igual que en la Constitución vigente).

La oligarquía y los partidos políticos de la derecha (neoliberal) se han enriquecido ilícitamente junto con los banqueros corruptos en los últimos 25 años de vida democrática, habiendo tenido diputados elegidos por el pueblo en el Congreso Nacional como alzamanos, para aprobar y crear nuevas leyes y obedecer ciegamente órdenes partidistas y personales, cuyo objetivo ha sido adueñarse de muchos recursos del Estado (petróleo, electricidad, gas, agua potable, telecomunicaciones, etcétera), a través de “privatizaciones” (empresas privadas creadas con fondos públicos y lucradas por los políticos y sus amigos) y de las “concesiones” (conceder la administración del bien o servicio del Estado a empresas privadas de los políticos y sus allegados), que han desmantelado el aparato productivo del Estado y de sus instituciones, que cada año están más pobres.

El próximo 30 de septiembre, decida usted si se queda con la Constitución del 10 de agosto de 1998 (neoliberal) o con la terminada el 24 de julio del 2008 a las 24:00 (liberalismo del siglo 21). Lo importante no es el Sí o el No por tal o cual Constitución, sino establecer si sus resultados son negativos o positivos para el desarrollo económico del país y el bienestar de la ciudadanía; lo demás es pura propaganda política.

César López Iturralde,
doctor, Guayaquil

Estamos a poco tiempo de votar por el Sí o por el No; simplemente hay que tirar una moneda al aire y decir, sello o cara (es decir, lo que caiga), pues en la realidad pocas son las personas que han leído el texto modificado de la nueva Constitución y quizás sepan lo bueno, lo malo de esta mal dada Carta Política, elaborada al apuro con sus más, sus menos y enmarcada dentro del terno presidencialista. En mi modesto conocimientos de la nueva Constitución, lo  poco rescatable que tiene el texto no compensa en mínimo lo malo que es el resto, pero, ¿qué podemos hacer?, ¿o seguimos con el mismo patrón o dueño del país, o simplemente cambiamos de dueño? El dilema está en consideración. Vamos a votar  y que Dios nos dé  sabiduría para  soportar lo que se nos avecina.

Víctor Vera Alcívar,
licenciado, Guayaquil

Contenido de la nueva Carta III
Me he tomado la molestia de comprar la Ley Electoral vigente para tratar de entender por qué la antes famosa Asamblea de los plenos poderes cambió la conformación del Tribunal Supremo Electoral con el pretexto legal de que supuestamente esta ley del reparto de la participación, en dicho Tribunal y también los provinciales, les permitía hacerlo; pero leyendo la ley y consultando con gente que sí sabe, llego a la conclusión de que aquí también puede haber gato encerrado, ya que la ley solo toma en cuenta para esto las elecciones pluripersonales comunes y corrientes, y no las extraordinarias, como fue la elección de los famosos asambleístas.

Por tanto, no cabía tal reestructuración. Pero asumamos que tengan razón, ¿por qué solamente al partido de presidente se le da la oportunidad de integrar este Tribunal?, ¿y los partidos que tuvieron mejor participación porcentual, y los que reclaman sus “puestitos” en los tribunales provinciales, cuando saben que en las elecciones del 2006 su candidato presidencial apenas tuvo el 1,33% de aceptación de voto?

La ciudadanía debe estar alerta sobre esta situación, porque esta desesperación de la reconformación de los Tribunales, tanto del Supremo como los de los provinciales, denota una preocupación extrema del Gobierno y sus corifeos, de que a pesar de su campaña multimillonaria a favor del Sí (con plata del propio pueblo), no estarían seguros de poder ganar, y la quieren atenazar por si acaso esto sucediera.

Norma Amparito Aquim Morales,
ingeniera comercial, Guayaquil

La Asamblea tuvo la oportunidad histórica de cambiar la estructura jurídica del Estado y propender un desarrollo económico estable para las futuras generaciones, con seguridad jurídica, lo que hubiera permitido la inversión interna que redundaría en fuentes de trabajo; pero fue tiempo perdido.

Se dedicaron a pensar cómo castigar el esfuerzo privado con mandatos ilegales; amenazar a medios de comunicación poniendo en práctica el discurso del miedo del presidente, donde cada semana descalifica a cualquiera que esté en contra de sus opiniones.

Y la Asamblea parió un engendro: la primera Constitución hecha para permitir uniones de homosexuales, lesbianas; clínicas del aborto, dioses indígenas, centralismo; limitando la propiedad privada, limitando la libertad de prensa con reversiones sumarias y, por último, erigir presidente como dictador o emperador, dándole todo el poder de la República, ya que sería el dueño absoluto de la Corte Suprema de Justicia y la nueva Corte Constitucional. Hemos retrocedido. Los odios y complejos fueron más fuertes que el deber.

Pablo Montalvo Landín,
Guayaquil

Contenido de la nueva Carta IV
Compatriotas, reflexionemos la decisión que tomaremos ante la proximidad del referéndum acerca de la Constitución.

Es una oportunidad histórica la que tenemos en nuestras manos para rechazar toda forma de prepotencia, centralismo, de tópicos reñidos con la moral. Tanto se ha discutido sobre el aborto, su aceptación o no, como si el hecho de que esto conste en la Constitución disminuirá el número de legrados practicados día a día en nuestro país. Tanto se ha hablado sobre el nombre de Dios, como si a Él le interesaría formar parte o no del preámbulo de una Constitución, porque Él está por sobre las leyes humanas. Tanto se ha discutido sobre la unión homosexual, como si aquello fuese a cambiar la orientación sexual de muchas personas.

Es hora de que nos demos cuenta de los temas de fondo: el empleo, las autonomías, la propiedad privada, la inversión extranjera. Esto sí debe preocuparnos, porque de aquello depende nuestro futuro. Hago un llamado a que reflexionemos, no cegados por propuestas demagógicas, sino atendiendo aquellos puntos neurálgicos que en sí están atentando contra nuestro bienestar.

Abdel Salim Ordóñez Barbery,
Guayaquil

Muchos dicen que no es ético por parte del Presidente, hacer campaña a favor del Sí en el referéndum.

La oposición (o el gran conglomerado de los medios de comunicación, si se les quiere llamar así) está en campaña por el No desde hace unos siete meses atrás, basta echar un vistazo o leer a profundidad los editoriales que tratan del tema de la Constituyente. En los mismos, las más destacadas plumas desplumaron cada acción de la Asamblea; sus mandatos les parecen una patraña, las ideas y los trabajos realizados por las diferentes mesas que conformaron la Constituyente  son considerados irrazonables y desatinados porque cometieron el desvarío de salirse del trillado pensamiento arcaico y caduco de hacer política de los últimos 30 años, o porque simplemente le temen a lo nuevo.

Por primera vez en estos 7 meses existen las minorías políticas y tienen una gran cobertura, lo raro del asunto es que hoy los que son mayoría en el pasado, cuando eran minoría, no se les percibía o no se les daba mucha importancia. Pero hoy las minorías son importantes, su palabra debe ser escuchada porque representan “ese maravilloso pasado al que todos queremos volver”.

En las sociedades libres debe existir crítica, pero la crítica que construya, que logre acuerdos y busque soluciones, sintonice con los deseos y aspiraciones del pueblo; de no ser así, son un montón de manifiestos amargos y mezquinos que solo las bajas pasiones los dictan.

La nueva Constitución, sin ser ninguna maravilla, tiene lineamientos positivos, reformadores e innovadores, como la plurinacionalidad, la soberanía alimentaria, el derecho al agua, derechos sexuales y el papel social de la propiedad. Espero que la Asamblea haya buscado la mejor opción para el país. Recomendar el Sí o el No es bastante arriesgado, lo importante es informarnos bien, analizar los pros y contras, y finalmente tomar la decisión que más nos convenga, no solo a cada uno de nosotros, sino a todos los ciudadanos. Recordar que de esta decisión dependerá el futuro accionar de la nación; pero no dejemos que otros nos digan la historia, seamos protagonistas y averigüémosla nosotros mismos.  

Francisco Martínez Semanate,
Quito

Contenido de la nueva Carta V
La Asamblea Constituyente, con todos los poderes, ¿fue certeramente elegida? No.

Una Constitución llamada Carta Magna, es el documento legislativo más supremo, la guía estratégica para la conducción de un Estado, y que provocará el éxito o fracaso administrativo del país; por lo tanto, debía ser preparada por el personal más idóneo del país y, lo más importante, despojada de la tendencia política imperante. Entonces, los asambleístas debían haber sido seleccionados, no elegidos.

¿Y el texto de la Constitución? Evidentemente debía tener  ribetes estratégicos modernos, efectivos, que exige la actual sobrevivencia en un mundo globalizado del presente. No se puede esperar nada importante en un cúmulo de artículos donde hay asuntos que no son de relevancia (sin evaluar su validez), que se debe implantar en las leyes subsiguientes. Se proclama una revolución o cambio radical, y nada de eso se nota; sigue el mismo protagonismo e interés particular y político.

¿De seguridad?, ni qué decir, pues no se contempla como debería ser, con medidas de largo alcance, no coyunturales solamente, que no es el nivel de una Constitución. Se debería cambiar el sentido, no total, de la fuerza pública, esto es Fuerzas Armadas y Policía, Cortes de Justicia especiales y sectorizadas, locales de detención,  presidios, cárceles, según  la condición del reo.

¿De la política?, ¿dónde están las guías de conducción para los políticos?, ¿dónde está una preparación específica que tanto necesitan estos personajes para poner enseguida los requisitos para ocupar todos los cargos públicos de importancia? Nada hay al respecto. Estos y otros temas de verdadero calibre deberían constar en nuestra Carta Magna, para llegar a lo que se esperaba de este necesario cambio jurídico, porque en lo relacionado con ciertos artículos específicos, ya existen muchas controversias que hacen pensar que no tenemos la Constitución que anhelábamos.

CPNV (Sp) Freddy Ramos Ruiz,
Guayaquil

La suerte está echada. La Asamblea Constituyente cayó en la trampa de haber elaborado un tratado constitucional o un extenso vademécum de propuestas, sin contar las transitorias, cuando lo ideal hubiese sido crear una Constitución de principios universales y no reglamentaria.

Preocupado, muy de veras, estoy porque se elija un Congresillo a dedo. Eso sería un despropósito. Esto no es ni democrático, ni legal; lo que refleja es no haber asimilado la historia universal: ¿Recuerdan que una vez concluida la Constituyente de la Revolución Francesa (1789-1791), así mismo se cometió el error de nominar una “petit Asamblea”, acción que provocó una escalada de violencia y terminó por devorar a los principales protagonistas de dicha Revolución?

Ney Barrionuevo Silva,
Quito

Con los absurdos que pusieron en la Constitución para ganar votos en un próximo referéndum, ellos propician su propio correazo electoral, sobre todo por preferir una diosa no sé qué, en vez de a Dios.

Luis Fernando Carrillo,
Riobamba

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