- AGO. 06, 2008 - Foto - Editorial - EL UNIVERSO
Con dignidad pero también con indignación nuestros mayores acuden estos días a someterse a esta ofensa que no se merecen.
Cambios como este que tanto se necesita se han pospuesto debido, sobre todo, a que los jubilados tienen pocas posibilidades de hacerse oír, y que no son una población que desde un punto de vista puramente electoral tenga significación numérica.
No se requeriría de mayor esfuerzo para acabar con esta costumbre de otras épocas. Bastaría con requerir al Registro Civil información actualizada sobre las defunciones y procurar investigación adicional solo en casos que lo ameriten. Que se lo haga sin más dilaciones.