Las iglesias Católica y Evangélica presentarán en dos semanas un análisis de la Constitución.
Tres días después de haber hecho pública la postura de la Iglesia católica frente al proyecto de Constitución, Mons. Antonio Arregui, arzobispo de Guayaquil y presidente de la Conferencia Episcopal, empezó a recibir llamadas de amenaza a su celular y a la Diócesis.
Aunque trata de restar importancia al hecho, su preocupación es evidente. “Siempre preocupa sobre todo pensar que pueda haber gente que se manifiesta de ese modo”, dijo ayer, sin dar detalles del origen de las intimidaciones.
Pero no solo recibe amenazas, también cartas de apoyo de católicos de todo el país. Una de estas llegó ayer desde Santo Domingo, donde en la misa dominical tres personas reclamaron al sacerdote por sus mensajes en contra de la Constitución. Llamándolos “infiltrados”, el feligrés que remitió, le contó a Arregui que los vecinos se prepararon para evitar un nuevo intento de quienes, asegura, son “asalariados del gobierno”.
En tanto, el presidente Rafael Correa volvió a cuestionar a la cúpula de la Iglesia ayer, durante una reunión con los prefectos provinciales en Carondelet, donde las autoridades del Consorcio de Consejos Provinciales (Concope) se comprometieron a impulsar el Sí.
Correa aclaró los artículos que el clero cuestiona. “De cierto modo nos agrada la reacción de ciertos sectores ultraconservadores (...) al tener necesidad de recurrir de la mentira significa que no tienen argumentos para combatir la nueva Constitución”.
En días pasados, la Conferencia Episcopal comenzó una campaña a la que ha denominado “gran catequesis”, con el fin de motivar a la reflexión.
No obstante, este pedido no ha sido acatado aún por todas las congregaciones. Algunas, como la de los Hermanos Cristianos (Lasallanos) prefieren manejar con cautela el tema.
Tras destacar que la propuesta de nueva Carta Magna tiene aspectos importantes y otros no tratados lo suficiente por el apuro con el que se dieron, Teodoro Cárdenas, rector del colegio San José La Salle, donde el mandatario estudió, precisamente por este detalle, dijo, prefiere ser cauto en declarar su postura.
Sin embargo refirió que, a diferencia de la Iglesia evangélica, no acatan ciegamente lo que los superiores les dicen. “Nosotros también tenemos nuestra opinión, pero tampoco podemos hacerla pública”, sostuvo.
Por ello, en los colegios e iglesias a cargo de esta congregación se limitan a sus propias actividades. “Aunque nos pidieran sinceramente no me dedicaría a hacer eso”, añadió.
Christopher Eggleton, superior de la parroquia de la iglesia Santo Domingo de Guzmán, de la congregación de los Dominicos, subrayó que ellos en primer lugar solo proclaman el evangelio. “No he leído la Constitución palabra por palabra, quiero leerla y escuchar especialmente al arzobispo Antonio Arregui sobre esos temas”.
El padre Édgar Hidalgo, de la comunidad Carmelita dijo que ellos orientan a los feligreses pero que en las urnas la última palabra es de cada cristiano.
Credibilidad
Según el encuestador del régimen, Santiago Pérez, la Iglesia católica tiene el primer lugar de credibilidad en el país. Según la encuesta realizada el 2 de agosto con un muestreo de 1.160 casos, la iglesia tiene una credibilidad del 65%, frente a las Fuerzas Armadas (61%) y al Gobierno Nacional (52%).