Llamada por Fiscal
Desde la tarde del 23 de julio pasado, día en que la golpearon salvajemente hasta dejarla semiinconsciente, María José A. C. solo había pisado la calle en un par de ocasiones.
Ayer abandonó el refugio en el que ha convertido su hogar en Colmenarejo, para declarar ante el Fiscal de Menores por la agresión que sufrió a manos de Belén, una compañera de su mismo instituto y, según pudo conocer este Diario, hija de una concejala del municipio.
La escena circuló por los teléfonos celulares de la localidad. Muchos jóvenes vieron la secuencia de patadas y puñetazos y callaron. A otros, sorprendentemente, les produjo hilaridad. Solo una persona, anónima, alertó al Ayuntamiento.
Esta forma de violencia juvenil ligada al uso perverso de las tecnologías queda reflejada en el primer informe del Observatorio Estatal de Convivencia Escolar: uno de cada cuatro adolescentes ha incitado o sufrido ciberbullying (uso de internet, teléfono celular y videojuegos online para ejercer acoso psicológico). Mercedes Cabrera, ministra de Educación, insiste en que no se debe “permitir que valiosas herramientas, que pueden ser potentes instrumentos educativos, se utilicen para hacer daño”. Los padres, añade el psicólogo Ferrán Barri, “deben ser conscientes de qué tecnologías ponen en manos de sus hijos y controlarlos”.