Hacer campaña significa en nuestro medio esforzarse en conseguir lo que se desea con cualquier medio, también con mentiras, con calumnias, con regalos, con ofrecimientos, con amenazas. Además, las campañas usan tácticas: una, la de cambiar el tema y responder con acusaciones relativas a otros asuntos. Otra, la de aparecer “generosos con plata ajena”, usando los bienes de todos los ecuatorianos en regalos condicionados, en promesas, en pago de agentes de diverso tipo. Una de tantas veces, se oponían a que termine un paro, porque se finalizaba el trabajo de romper calles, para obstruir el tráfico. Un asambleísta ya comenzó la campaña por el Sí en el prestigioso canal RTU, afirmando:
1) El cardenal De la Torre se opuso al tren, que unía la Costa con la Sierra, calificándolo “engendro del demonio”. El asambleísta presentó al Cardenal como contemporáneo del gran Eloy Alfaro, que culminó la obra iniciada por el gran García Moreno.
2) Los obispos se oponen a la reforma social a favor de los pobres. Calló o ignora, por ejemplo, que los obispos comenzaron, en tierras que pudieron salvar de la ley de manos muertas, la reforma agraria un año antes de la Ley de Reforma Agraria.
Ignora, entre otros múltiples servicios, que en las décadas ochenta y noventa la Conferencia Episcopal Ecuatoriana recabó fondos de católicos europeos, los multiplicó y los entregó al Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio (FEPP) para el rescate de esas tierras para las comunas indígenas. Desde entonces cesaron las invasiones, que se reprimían a sangre y fuego.
En relación al proyecto de Constitución, Catequesis es: Proponer la enseñanza de Cristo reflejada hoy y aquí en la realidad, para que a su luz y con una reflexión lo más comunitaria posible, los creyentes descubramos en dicho proyecto lo humano y lo opuesto a lo humano. Invitar a decidir y decidir personal y responsablemente, teniendo en cuenta el bien común, sin tener en cuenta regalos, promesas, amenazas, u órdenes.
Catequizamos, sugiriendo que, por mayor respeto a la libertad, se proponga al referéndum el proyecto por partes, advirtiendo que la propuesta en bloque fuerza a renunciar temas humanamente bien tratados, porque no se pueden dejar de lado los valores que, al entregar más de 800.000 firmas a asambleístas en Montecristi, señalamos: Primacía de la persona humana. Respeto a la vida humana desde su concepción. Familia. Libertad religiosa. Justicia social. Libertad educativa.
Desgraciadamente, según el proyecto, el Estado es señor de personas y bienes; queda la puerta abierta a leyes abortivas. La educación es un servicio público, ejercido por un grupo que impone su ideología a todos los niños y jóvenes. Los padres de familia pierden su derecho a educar, aunque se lo cite en el proyecto. La educación particular desaparecería después de pocos años. La tarea de catequizar, que es tarea de clero y seglares, consiste en invitar a decidir el voto, no por orden de nadie, ni por intereses personales, sino en conciencia, en seguimiento real a Cristo, por el bien común.