A cinco días del inicio de los JJ.OO., China se alista para recibir a visitantes.
La cuenta regresiva oficial en el reloj instalado en la plaza de Tiananmen marcó ayer: Faltan cinco. Más de 40 millones de flores le dan un toque colorido a buena parte de la ciudad, incluso al gris habitual en los terraplenes de las autopistas.
Durante varios días, un cielo azul ha sustituido el característico smog, en un buen augurio para los Juegos Olímpicos que comienzan este viernes.
El día que China ha esperado largamente es el viernes ya que marcará su debut como sede olímpica cuando se realice la ceremonia de inauguración de los Juegos, en el espectacular Estadio Nacional, conocido como el Nido del Pájaro, y que tiene capacidad para 91.000 espectadores.
“Espero que el cielo permanezca así de azul, durante la inauguración y después de los Juegos Olímpicos”, dijo Zhang Shuang, un oficinista de 25 años.
Aunque el clima es caliente y húmedo, el entusiasmo en la ciudad es notorio, tras varios días de un aire más limpio, que ha sustituido la cortina de contaminantes que suele limitar la visibilidad en la capital china.
“Es mucho mejor de lo que yo esperaba. No hay nada de suciedad en el aire”, dijo Paul Lewis, editor deportivo del Herald de Auckland, Nueva Zelanda, en la edición dominical del rotativo.
Los Juegos podrían ser un escaparate excepcional para el desarrollo económico de la China del siglo XXI o podrían ser empañados por protestas, represión policial y por el disgusto de los ciudadanos chinos ante las eventuales críticas de los numerosos visitantes.
Juegos pirotécnicos
Anoche, en China, varios juegos pirotécnicos adornaron los escenarios y la villa olímpica como preámbulo de que la fiesta deportiva ya mismo empieza.