Los moradores de la zona advierten el peligro de acabar con el ecosistema si se construye la obra.
Pericos que emprenden vuelo al ruido de los autos que transitan por la vía Costanera, y la neblina que se esparce en medio del follaje verde, al pie del mar, son parte del paisaje en la zona rural de El Aromo (Manta), donde el Gobierno anunció que instalará una planta petroquímica para procesar crudos pesados y fabricar insumos agrícolas como fertilizantes.
Sus habitantes dan cuenta también de las manadas de monos aulladores que se pueden observar desde un sendero que parte de la vía que une Manta con la parroquia San Lorenzo.
El camino es una de las pocas tareas realizadas por el hombre para facilitar el acceso al bosque protegido de Pacoche, el único pulmón natural del cantón con 40 mil hectáreas y que abarca pisos climáticos que van desde el bosque húmedo tropical hasta el seco.
Algunos pobladores, ambientalistas y autoridades municipales temen que con la planta petroquímica, los escenarios naturales y el clima de la zona se modifiquen para siempre.
Incluso, el anuncio gubernamental mantiene en vilo proyectos de ecoturismo.
Germania Alonso, de 75 años, nació y creció en El Aromo. Allí se casó y dedica gran parte de su tiempo a la actividad de tejer sombreros de paja toquilla que su esposo extrae a lomo de mula del bosque Pacoche.
“No queremos eso aquí porque la agricultura se acabará”, sentencia la mujer.
Grupos como Acción Ecológica, en alianza con comités ciudadanos, ya emprenden iniciativas para frenar la instalación de la refinería en la zona.
El viernes pasado organizaron un acto en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manta. La estrategia abarca talleres para que habitantes de Esmeraldas compartan sus experiencias con pobladores locales sobre las repercusiones de la refinería de crudos pesados.
El esmeraldeño José Guevara contó cómo la industria petrolera contaminó los ríos, el subsuelo, las fuentes de agua subterránea y el follaje.
Las interrogantes en torno al proyecto son múltiples. A Miguel Camino, miembro de la Comisión que se armó para analizar las referencias del proyecto petrolero, le preocupa la fuente de donde se traerán unos 78 mil barriles de agua, lo que implica 11.000 galones del líquido por minuto.
Esa es la cantidad de agua que requerirá la planta petroquímica para su funcionamiento, según José Arias, director de Pdvsa-Ecuador, filial de la venezolana petrolera estatal que junto a su par ecuatoriana Petroecuador conformaron la empresa de compañía mixta que se encargará de buscar los 10.000 millones de dólares para ejecutar el proyecto.
La presidenta de Acción Ecológica, Alexandra Almeida, asevera que los efectos colaterales se dan a largo plazo.
“Se daña la flora y los techos de zinc de las casas se oxidan rápido.
Hasta la extracción de la paja toquilla del bosque para hacer los sombreros que son una tradición en la zona estaría en peligro”, refiere.
Energía
La Refinería del Pacífico, que se pretende construir en la zona de El Aromo, requerirá 120 megavatios de energía.
Trabajos
Unas dos mil personas laborarán permanentemente en el procesamiento de crudo.