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Edición del DOMINGO 3 de Agosto del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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Nuevos dientes, mejor sonrisa
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Sonrisa final con carillas de porcelana.
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Las carillas de porcelana devuelven a los dientes dañados e imperfectos un tono fresco y una forma estética renovada.


Una sonrisa bonita se consigue en la actualidad fácilmente y no importa si, en este instante, sus dientes tienen imperfecciones porque se pueden corregir.

Con las carillas de porcelana, hombres y mujeres están cambiando su vida. Han elevado su autoestima y se muestran seguros a la hora de compartir con otras personas en una reunión familiar o de negocios.

Según el doctor Miguel Lebed Svigilsky, especialista en odontología estética, las carillas también se conocen como  láminas de porcelana y son fundidas al vacío. Se pueden hacer en dientes anteriores, superiores o inferiores, incluso en las superficies labiales de premolares y molares.

Pero ¿por cuál  empezar? No existe un orden preestablecido y depende mucho de las piezas dentarias que van a ser involucradas. Personalmente, dice Lebed, él comienza por las anteriores superiores.

La doctora Alba Elena Zanabria, especialista en odontología estética, refiere que es recomendable realizar carillas cuando ya hay dientes permanentes y según el caso. Por ejemplo, si un paciente tiene espacio entre sus piezas o manchas congénitas en estas, o si ha sufrido algún traumatismo o no le gusta la forma. También se pueden colocar si tienen calces previos y, en algunos casos, cuando no desean ortodoncia o quieren sonrisas renovadas.

Escuchar al paciente
Si alguien decidió someterse al tratamiento, el odontólogo le pregunta acerca de lo que le molesta de su sonrisa. Luego le toma unas impresiones de los dientes y realiza un estudio de diagnóstico. Para este se confecciona una especie de maquetas en cera, dándole la forma y longitud adecuada al diente.

En una siguiente cita, el profesional le muestra las maquetas simulando el antes y después de los dientes, enseñándole el color adecuado  previo blanqueamiento. También se muestra la calidad de la carilla y fotos de casos parecidos al  del paciente para que tenga muy en claro qué es lo que va a recibir.

“Esta es una forma realista de enseñar didácticamente qué cambios se están ofreciendo”, agrega Zanabria.

En cuanto a la duración del tratamiento, afirma Lebed, depende si el odontólogo tiene su propio laboratorio. Si es así, se pueden hacer cuatro dientes de un día para el otro. Normalmente, algunos colocan las carillas en la misma semana   que se comienza el tratamiento. 

Tallar la pieza
Antes de colocar la carilla se talla o se desgasta ligeramente la superficie labial del diente para obtener un mínimo espacio. Esto provoca un efecto estético muy natural, ya que la lámina simula el esmalte dental con una   transparencia que le da mucha originalidad. “Cuando una carilla está bien hecha  es muy difícil que alguien pueda pensar que no es un diente natural”, agrega Lebed.

Bien pegada
Para que una carilla quede bien pegada debe seguirse al pie de la letra un protocolo que consiste en crear una superficie de grabado en el esmalte que se hace con un ácido, según el odontólogo.

Luego se lava perfectamente y queda una superficie áspera u opaca. Posteriormente se usa un adhesivo que es fotocurado con luz ultravioleta, para luego colocar la carilla con una resina compuesta y finalmente aplicar otra vez la luz. Es muy raro que una carilla se despegue.

Según Zanabria, los textos científicos dicen que las carillas duran mínimo diez años, pero en la práctica ha visto que es mucho más.

¿Surgen problemas?
Si las carillas se han colocado con criterio, no existen problemas. Estas solo cubren la parte superficial de frente del diente y no entra en contacto con los contrarios, por lo que no sufren la fuerza de la masticación.

Tampoco hay problemas con las encías porque no se las toca, y las carillas son puras de porcelana, es decir, no va a haber ese efecto oscuro en ellas, lo que pasa con las coronas de metal porcelana.

“Claro que si el paciente sufre algún golpe fuerte o traumatismo sobre las carillas pueden romperse como cualquier otro diente natural. Esto puede suceder en  personas que tienen muy malos hábitos, como abrir botellas,   sachets, para romper la pata gorda del cangrejo, etcétera, y no desean dejarlos”, agrega la odontóloga. (S.M.)


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