Cada persona tiene una hermosura interior escondida que al desarrollarla se exterioriza transmitiendo paz, alegría, frescura y salud.
Si ha pensado que ser bellos es solo mostrar un cuerpo esbelto o un rostro muy hermoso, está equivocado. Su concepto va más allá y hasta Mahatma Gandhi decía que “…la belleza no está en la apariencia sino únicamente en la verdad”.
Daniella Cattán, especialista en psicología clínica, refiere que la verdadera belleza está en nuestro interior en relación con el desarrollo emocional y espiritual de un individuo, lo que no implica necesariamente un crecimiento cultural, intelectual y tampoco un vínculo a una práctica religiosa.
Cuando existe una buena relación consigo mismo y en paz con las diferentes realidades, interior y exterior, la hermosura se refleja y es percibida por todos.
Es ese tipo de encanto íntimo que nace de lo profundo del ser y va creciendo con el tiempo en la medida que la persona lo va cultivando. Como resultado nos hará sentir felices y realizados.
En cambio la hermosura física, obtenida algunas veces con cirugía estética, ejercicios o tratamientos de belleza, no dura para siempre, a diferencia de la interna que inspira admiración y deleite.
“Hoy mucha gente rinde culto a la belleza física desde temprana edad, porque desea lucir bien, pero se está olvidando de que lo primero es preocuparse por cultivar el atractivo interior, porque de este depende su salud física y mental”, dice la psicóloga clínica Silvia Cordero Encalada.
Incluso, desde hace aproximadamente diez años, la mujer ecuatoriana está más interesada por mejorar su imagen personal, según la doctora Lorena Miranda Párraga, especialista en nutrición y estética. ¿La razón? Porque se desenvuelve en distintos campos laborales donde una de las exigencias de la sociedad es lucir atractiva.
“También lo hace por realización personal, seguridad y autosuficiencia, que le permiten producir una belleza interior que luego se evidencia en la exterior, en su piel o en su mirada”.
Igual le sucede al hombre. “Para aspirar a un empleo, el primer requisito que piden en algunas empresas es ser atractivo. Después se encargan de analizar los valores que van a tener más peso”, dice el cirujano plástico Diego Guevara, especializado en la Universidad de Barcelona, España.
“La belleza física significa armonía, equilibrio de los rasgos y facciones según la raza, color de piel y sexo, pero la interior alcanza otras dimensiones y valores que tiene mucho que ver con el sentimiento, la espiritualidad y el roce cotidiano entre las personas”.
La tendencia a cuidar el cuerpo, dice Miranda, se observa más en personas entre 25 y 60 años. Además, en ambos géneros se contempla una mayor conciencia sobre la importancia de hacer ejercicios y alimentarse bien para que el cuerpo luzca saludable.
Rostro refleja la esencia
A medida que el tiempo transcurre el rostro va tomando la forma de lo que somos en esencia. Si nos mostramos agresivos y nos llenamos de ira, se reflejará agresividad e irritabilidad, pero si somos serenos y nos hemos cultivado en pensamientos y acciones a base de virtudes y valores, reflejaremos paz”, dice Cordero.
Entonces, para ser bellos interiormente hay que trabajar en nuestra esencia. Pensar y reconocer que no somos solo un cuerpo lleno de estructuras y moléculas, sino que tenemos esa parte espiritual que es el alma, capaz de hacernos entender, querer y sentir, y que es precisamente la que descuidamos.
También debemos investigar si estamos llenos de odio, rencor o egoísmo. O si vivimos continuamente alterados, angustiados o entristecidos. Y de encontrar un aspecto negativo debemos pulirnos y llenarnos del mejor secreto de la belleza interior: el amor”.
Una persona bella interiormente, aunque en algún momento atraviese por problemas que son normales, se sale de sus casillas o tiene malos momentos, tormentos y dolores, es capaz de regresar a la calma y encontrar paz y claridad para resolverlos. “Es alguien que vuelve a su centro, ayuda a encontrar salidas y emplea el amor, con el que puede cubrir su entorno”, agrega Cordero.
Quienes “tienen brillando su alma” a causa de sus altos valores y cualidades poseen una autoestima saludable. Por lo tanto, dice Cattán, más allá de toda ideología o principio religioso, es capaz de amar a todos.
Modelo: Miriam Denisse Carrascal (Rialto Casting.
Telfs.: 283-7471 / 283-7493)