Las virtudes permiten actuar de manera digna y recta en nuestro proceder. Por lo tanto actúan directamente en el desarrollo de la belleza interior y exterior. Conozca lo que lograría si fomenta las que a continuación se mencionan:
- Paciencia, templanza y prudencia: permiten tener sosiego y no caer en la desesperación y el estrés, condición a la que actualmente está sometido el sujeto y le produce un envejecimiento más rápido.
- Humildad: hace reconocer la pequeñez del hombre ante la grandeza de la naturaleza y de la vida misma, haciendo que no caigamos en el error del narcisismo y del egocentrismo, del creer que lo tenemos todo con la belleza física.
- Paz: da estabilidad emocional, lo que permite tranquilidad y belleza. También ayuda a tener lazos afectuosos con las demás personas (pareja, familiares, hijos y amigos).
- Amor: produce belleza interior y cuando existe se refleja a través del rostro y en la forma de comportarse y tratar a los demás.
- Honestidad, lealtad, respeto y fidelidad: permiten estar serenos y relajados.
Cuando alguien elige desarrollar y mantener su belleza interior se verá involucrado a correr riesgos. Por ejemplo, a la burla, el aislamiento y calificativos pocos agradables por parte de amigos y hasta de los propios familiares, porque no existe una conciencia plena del concepto de belleza, que abarca una hermosura integral generadora de armonía entre el cuerpo, los pensamientos, el alma, las emociones y el comportamiento. Y como no se tiene esa conciencia plena, se separa al cuerpo de las otras áreas y solo se dedica a la materia que algún día desaparecerá siendo una realidad. Así que si a pesar de estar dotado de virtudes y cualidades se ve afectado por tales riesgos deberá reevaluar su condición y la de los demás procurando identificar en qué se basa la belleza de aquel que lo critica o se le burla y si realmente es bello”, según Cordero.