No es un restaurante gourmet ni pretende serlo. La opinión de Epicuro es relativa o arbitraria si se toma en consideración la gran afluencia de público que acude allí sobre todo los fines de semana. En regla general, los padres van con sus hijos. El ambiente es abierto con grandes ventanales que permiten una luz natural agradable. El personal es atento, amable, y la disposición de las mesas permite cierta privacidad.
Cometí el error de no pedir un seco típico, lo que parece ser el anzuelo para la clientela. Desde luego hay que pedir cebiches, cocteles de mariscos, locro de papas, llapingachos, seco de pollo o de chivo, caldo de salchicha. Yo quise un lomo montado, supuestamente de carne fina, pero en realidad algo duro, aunque lo haya pedido muy poco cocido. ¿Cómo hubiera resultado si lo hubiesen cocido mucho o hasta el término medio? Los postres son muy buenos y caseros (arroz con leche, queso de coco, cheesecakes).
Casa Tosi tiene la feliz idea de ofrecer vino en medias botellas para quienes andan solos o beben poco. Un Terrarum 2005 de Morandé me fue facturado en $ 15. En cambio han conservado el uso de cristalería anticuada, detalle imperdonable pues supongo que Casa Tosi vende copas en sus almacenes y todo catador exige una copa grande, ancha, donde se pueda mover el vino sin peligro de que se desborde, no aquellos vasos en los que bebían nuestros abuelos.
Siendo un lugar informal, recibirán una mesa sin mantel y servilletas de papel, detalle aceptable si se piensa que Casa Tosi se encuentra más en la línea de las cafeterías que en la de los restaurantes. Hay que enseñar a los camareros que el vino se sirve hasta la tercera parte de la copa y no llenándola casi hasta el filo. Pero para Epicuro fue un detalle sin mayor importancia, tomando en cuenta la extrema gentileza y preocupación del mozo que me atendió.
Uno de los puntos fuertes de Casa Tosi es el desayuno (todos los días). Se propone desde las siete de la mañana hasta las doce un bufé atractivo en el que se codean los hábitos internacionales (el llamado desayuno continental) y las tradiciones de nuestra cocina vernácula. Podrán, por ejemplo, pedir huevos a su gusto con jamón o champiñones, y los prepararán para ustedes al instante. Hay abundancia de frutas, jugos naturales sin agua añadida. Se nota una preocupación constante del gerente por su bienestar. Si toman en cuenta el precio del desayuno ($ 7,99), podrán comprender que tenga un gran éxito. El ambiente es propicio para reuniones de negocio, tertulias, entre amigos.
La idea original de Casa Tosi en 1919 fue la de proponer un almacén donde se vendiera de todo. En 1938 llegó a Ecuador el señor Egidio Zunino Zunino, quien tomó a su cargo el local de Guayaquil. El concepto de identificación con la familia se nota en las diversas sucursales como en el Tosi Café, donde todo está previsto: sándwiches, entradas, platos típicos o internacionales, postres, bebidas, cafés, chocolate.
El estacionamiento es fácil y el lugar, muy seguro. Este sector se ha convertido en un centro gastronómico, pues allí se encuentran El Cangrejo Criollo, La Tasca de Don Sancho, Chez Stéphane, Fussión (curiosamente escrito con doble s) Nuvó. Sucre, al que visitaré la próxima semana, se ha mudado a Urdesa a un local amplio y lujoso, junto a Sake.
Casa Tosi es un lugar agradable, ideal para las comidas familiares, y se distingue por la gentileza de sus anfitriones.
El desayuno bufé de Casa Tosi está disponible en los locales de: c.c. La Piazza. Telf.: 283-7540, y del c.c Albán Borja. Telf.: 222-0150, ext. 3301.