Domingo 03 de agosto del 2008 Cultura

Caravaggio, realista

Circulará afiche con obra de italiano

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La vocación de San Mateo, óleo sobre lienzo, elaborado entre 1599 y 1600, circulará mañana como afiche con este matutino.

‘La vocación de San Mateo’ representa, con otro contexto, un pasaje bíblico.

La contrarreforma, respuesta a la reforma protestante de Martín Lutero, que había debilitado a la Iglesia, necesitaba adornar sus virtuosos templos, y el italiano Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571-1610) fue uno de los comisionados de ilustrar esos nuevos templos.

Uno de los trabajos que le encomendaron fue realizar una gran tela para los muros de la capilla Contarelli de la iglesia de San Luis de los Franceses. Ya había comenzado otra obra para ese mismo lugar, El martirio de San Mateo, pero la interrumpió al sentirse incómodo con un tipo de pintura histórica en la que se veía obligado a competir directamente con la tradición renacentista.

El encargo para Caravaggio era recrear los versículos evangélicos que dicen: “Pasando Jesús por allí, vio a un hombre sentado al telonio, de nombre Mateo, y le dijo: ‘Sígueme’. Y él, levantándose, le siguió” (Mt. 9,9).

Esta producción adquirió el nombre de La vocación de San Mateo, que mañana circula de forma gratuita y a modo de afiche con Diario EL UNIVERSO, como parte de la colección Grandes maestros del arte.

Caravaggio, considerado el primer gran exponente de la pintura barroca y quien en lugar de buscar bellas figuras etéreas para representar los actos y personajes de la Biblia, prefería escoger a sus modelos de entre el pueblo, resituó históricamente la escena bíblica en un ambiente que sus contemporáneos podían reconocer.

El pasaje de La vocación de San Mateo se desarrolla literalmente en el telonio, lugar donde se recaudaban los impuestos, que en la obra terminada se confunde con el ambiente de una taberna romana.

Mateo aparece sentado junto a un grupo de rufianes bebiendo y jugando a las cartas o a los dados y, asustado, oculta las cartas con una mano y se lleva la otra al pecho, mostrando en el rostro el temor y la vergüenza que siente porque, sin ser digno, es llamado por Cristo al apostolado.

La vocación de San Mateo puede considerarse como una honda reflexión sobre la salvación y la redención.
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