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DOMINGO | 3 de agosto del 2008 | Guayaquil, Ecuador
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Próximo referéndum

Soy de las personas que están de acuerdo en que en una elección por votación popular si ninguno de los candidatos vale la pena se vote nulo; sin embargo, la situación de aprobar o negar el proyecto de Constitución es otra.

Se quiere hacer creer a los ciudadanos indecisos que si no termina de decidirse, vote nulo; o que si le parecen bien unos artículos y otros no, vote nulo. ¡Nada más falso! Aquí se trata de aprobar o negar un cuerpo legal que definirá el futuro del Estado ecuatoriano.

Nosotros, como ciudadanos responsables, debemos pronunciarnos por una de las dos opciones: Sí o No. No hay ‘más o menos’, ‘tal vez’, ‘a lo mejor’. Si se cree que votar nulo es un rechazo al proyecto de Constitución de Montecristi, realmente no es así.

Luis Gómez Legarda,
Guayaquil

Según la Biblia, no se puede servir a dos señores a la vez, porque se servirá al uno y se aborrecerá al otro.

Lo ocurrido en Montecristi es una muestra de eso. Veamos: siempre fue claro que el grupo mayoritario y dominante –apoyado por el Gobierno–  sostenía varias cosas, entre ellas, la libertad de elección en el tema del aborto, la no inclusión del nombre de Dios en la Constitución, y el matrimonio entre parejas del mismo sexo, entre otros asuntos. Al inicio de la Asamblea, era clara la orientación de ciertos sectores políticos. Estaban decididos a servir al “Señor Principios Ideológicos”. Con el devenir, comprendieron que sostener esos principios era irse contra las convicciones de la gran mayoría de ecuatorianos, entonces les entró la duda y resolvieron servir al mismo tiempo al “Señor Resultado Electoral”. Y es ahí donde nace la hija del diablo. (Los mayores recordarán la película titulada El bebé de Rosemary, en que un grupo de brujos dan a una joven inocente brebajes satánicos y le hacen ritos secretos con complicidad del propio marido, para que dé a luz al hijo del diablo. En Montecristi pasó eso mismo).

Es así como, para servir a la vez al “Señor Principios Ideológicos” y al “señor Resultado Electoral”, metieron finalmente, casi de agache, el nombre de Dios un poco inadvertido y casi escrito en minúsculas; además,  establecen que parejas de cualquier sexo pueden unirse y formar sociedad idéntica a la conyugal. Tuvieron miedo también en esto y no se atrevieron –finalmente– a propiciar matrimonio entre personas del mismo sexo; pero abrieron la posibilidad de que se formen hogares homosexuales con todas las garantías. Por último, incluyeron un artículo en el cual el Estado garantiza la vida desde la concepción, pero, a la vez se le da ‘soberanía’ a las mujeres para que hagan con su cuerpo lo que crean más conveniente a su salud, y tengan los hijos que quieran. ¿Qué hará un médico el día en que vaya una mujer a pedir que le practique un aborto, porque en ese año no quiere tener un hijo, o porque se siente un poco débil de salud? Si el médico responde que el  Estado garantiza la vida, la mujer siempre podrá invocar su derecho, también constitucional, a hacer con su físico lo que le dé la regalada gana.

Seamos realistas, ¿quién se impondrá, el Estado, persona jurídica –no material– relativamente incapaz, o la mujer que quiere abortar? Más allá de todo eso, lo congruente era que los aliados mayoritarios hubieran tenido el valor cívico y político de sostener sus puntos de vista frontalmente.  El resultado del trabajo hubiera sido más digerible.

Quienes no compartimos la mayoría de sus puntos de vista no hubiéramos cambiado nuestro voto, pero nos sentiríamos menos defraudados.

Jorge Wright Ycaza,
doctor, Guayaquil

Próximo referéndum II

He leído y he escuchado en noticiarios, los pros y los contras al nuevo proyecto de Constitución que ha sido redactado en siete meses y quince días de infructífero trabajo (en los últimos quince días pareció que sí trabajaron).

Me parece  mal que los asambleístas se hayan pasado tanto tiempo dilatando temas de secundaria importancia, y más lamentable es que la prensa, vocera del pueblo, haya apoyado esto. Por citar un ejemplo, oíamos todos los días a periodistas hablar del tema del aborto legal o ilegal, cuando debieron insistir en otros temas de más importancia. El aborto es ilegal aquí y en la China, así que no se debió ni discutir su legalidad. Se dilataron temas como de que si a Dios se lo nombraba o no. ¡Por favor, eso fue perder el tiempo!

Yo admiro mucho al presidente Rafael Correa, voté por él ya que era la opción más saludable para el país, y porque nuestro Ecuador necesitaba un cambio; pero no sé si sus ex asambleístas no lo acompañaron, o qué pasó, porque el proyecto de Constitución es interesante, pero tiene muchos vacíos que deben ser corregidos de inmediato.

Pido al pueblo ecuatoriano que lea, analice y decida lo mejor para el país, ya que la cuestión no es votar Sí (por apoyar al Presidente de turno) o votar No (por ir en su contra y estar de acuerdo con la partidocracia dorada); la cuestión y la razón es analizar y decidir lo que más le conviene al país; mas, no creo en la barbaridad que dicen unos medios de quedarnos con la Constitución actual y elegir un nuevo Congreso para que haga los cambios que necesitamos.

Si los asambleístas en ocho meses no pudieron hacer mayor cosa con 400 y pico de artículos y nuevas leyes, imagínense los diputados, eso sería una barbarie. insto a la prensa que nos explique de forma transparente y neutral de qué se trata el nuevo proyecto redactado, para que podamos decidir lo mejor para nosotros.

Karina Cervantes,
Guayaquil

La mayoría de ecuatorianos tendrán que esperar la publicación de lo que parieron los asambleístas, para tratar de dilucidar qué quisieron hacer.

Quienes seguimos a diario los sainetes que hubo en Montecristi, tenemos ya decidido nuestro voto en el referéndum con la esperanza puesta en que esta vez el pueblo no permita que nos impongan una monarquía que nos llevará a un Estado totalitario.

Fabián Páez Hermosa,
Quito

Próximo referéndum III

Considero que en esta ocasión el pueblo tiene conocimiento de lo que contiene la nueva Carta Magna previo al referéndum, más que en la vez anterior; o sea, exactamente hace diez años cuando crearon y reformaron la aún vigente Constitución Política de la República del Ecuador.

En aquella época, si mal no recuerdo, no hubo tanta difusión sobre el tema como la hay ahora; es más, ni se le consultó al pueblo, peor, no hubo apertura para que los diferentes movimientos o grupos sociales hicieran conocer sus propuestas o rechazos.

Si nos tomamos la molestia de abrir un diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y buscamos el significado del término referendo o referéndum, nos dice lo siguiente: “Procedimiento jurídico por el que se someten al voto popular, leyes o actos administrativos cuya ratificación por el pueblo se propone”; cosa que no ocurría pero ahora le están preguntando al soberano para que medite y decida las alternativas.

No podemos ignorar las fuentes de propagación y solemnidad sobre el proyecto de elaboración de la nueva Carta Magna, porque en esta oportunidad existe la percepción de las tres cuartas partes del electorado, estar apto para el sufragio.

Incluso, buena parte de los compatriotas que emigraron a distintas destinos del mundo, también tiene conocimiento de lo que se está llevando a efecto en el país, sean estos elementos de comunicación imprescindible como la televisión, los diarios, internet, etcétera.

Este Gobierno, aunque algunos ciudadanos no lo consideran como tal, sí se ha preocupado por difundir y dar amplia democracia a la libertad de tener bien informado en su mayoría al pueblo ecuatoriano.

Stalin Nonura Muñiz,
estudiante de Jurisprudencia, Guayaquil

Los medios de comunicación deben guiar a nuestra gente para que se conciencie y vote por un futuro mejor para todo el pueblo, que en su mayoría somos gente pobre.

Digo pobre porque yo también lo soy y por ello tuve que salir del país dejando a mi familia por culpa de esos malos gobiernos que tuvimos y que solo se enriquecieron para después irse a otros lugares a darse vida de reyes; saben a quiénes me refiero y no vale la pena mencionarlos.

Que nuestra gente pobre no se deje engañar por los burócratas que siempre se dan de defensores del pueblo y comienzan ya a hacer campaña en contra de un Gobierno que quiere hacer las cosas bien.

Si todos abriéramos los ojos, viéramos que ricos son pocos, y siempre miran el bienestar de ellos, nunca el del pobre. Por lo mismo, los pobres somos la mayoría por lo que es hora de que cambie radicalmente nuestro querido país con nuevas leyes que favorezcan a todos.

Efrén López,
Nueva York, EE.UU.

El referéndum permitirá dilucidar si el país adopta o no la nueva Constitución.

Los defensores del Sí y del No esgrimen sus argumentos, muchos emitidos por los llamados gestores de opinión.

Surge, entonces, la disyuntiva para el ciudadano común, ¿por qué opción dirimir el voto, talvez fulanito o menganito tengan la razón?, quién sabe. Mi consejo es que seamos nosotros, independientemente y de manera objetiva y responsable, quienes directamente investiguemos, y sobre esta base con argumentos y datos, decidamos nuestro voto. Pero, ¿cómo investigar? Simple y llanamente leamos la nueva Constitución.

Siempre alguien en nuestro país nos dice que esto es malo o bueno, y le creemos, pero cada ser humano es inteligente por sí mismo; no nos subestimemos y talvez, por primera vez, en la historia, decidamos para que no decidan otros por nosotros.

A más de la versión que se puede leer en Internet, espero que el Gobierno difunda una edición popular de bajo costo, para que los ecuatorianos lean el texto constitucional con detenimiento. Unos, en verdad, lo analizarán con más detalle que otros; sin embargo, al fin de cuentas todo eso ayudará para disponer de una apreciación más cercana a la realidad y llegar a concluir si es tan mala la Constitución como dicen unos, o tan buena como otros afirman. Solo investiguemos.

Oswaldo Orcés Salvador,
Quito

Próximo referéndum IV

Ya no tenemos que equivocarnos, eso sería una vergüenza. Debemos aprovechar el tiempo y buscar los textos de la nueva Carta Magna, para saber qué no más incluye, y con el análisis de su lectura decidir nuestro voto a conciencia, porque nos estaremos jugando nuestro futuro.

José Caicedo,
Playas

Toda mi familia y yo ya decidimos el voto desde que estaban los asambleístas o mejor dicho los alzamanos apoltronados en el lujoso recinto de Montecristi. Bastó que se metieran con algo importantísimo para nosotros: que nieguen o aparten a Dios; y para colmo remataran con aquello del derecho o libertad de matar o abortar, y eso de la unión de parejas del mismo sexo, para rechazar rotundamente esa Constitución.

Cómo puede decirse que la nueva Carta Magna tiene unos artículos que son buenos y otros que son malos, y como no decido ni por el Sí ni por el No, entonces anularé el voto; cuando sencillamente esta es un gajo de leyes indeseables en sí, porque de plano y de entrada rechazan a Dios y atenta contra la vida humana y la familia, y esto pesa sobre todos los demás enunciados que reúne esa nueva Carta Magna (así digan que hay otros que sí son buenos) que irá al referéndum.

Manuel Constante,
Ambato

Foro de lectores

¿Cree usted que cuenta con suficiente información sobre la nueva Constitución para decidir su voto en el referéndum?

La información que se tiene es insuficiente. Muchos de los artículos de la nueva Constitución desdicen de lo que quiere el país.

La nación no quiere un hiperpresidencialismo, un nuevo dueño de la hacienda o capataz que nos suma en una nueva época totalitaria.

Ecuador necesita antes de las elecciones información básica, por lo menos, de los más importantes puntos medulares del texto muy criticado y actualmente en tela de juicio.

José Galarza Rodrigo,
doctor, Milagro

Sabemos que el cambio produce reacciones, pero es hora de aceptarlo.

Dejemos los comentarios maliciosos. Para estar informados de la nueva Constitución debíamos haber visto informativos.

Irene Crespo,
Guayaquil

No se conoce con claridad y franqueza el verdadero contenido, más si a última hora se han hecho varios cambios de artículos que ya fueron aprobados, lo cual me parece mal, sospechoso y además se irrespeta lo ya aprobado.

Habrá que esperar que se difunda todo el contenido y no solo lo que el Gobierno dice que es bueno. Y aunque por más buena que pueda ser la nueva Constitución, basta con que exista la posibilidad de reelección del presidente Correa para ser motivo suficiente para su rechazo.

Mauricio Camelos,
Guayaquil

Hay muy escasa información. Falta difusión por la prensa hablada ya que la mayoría de las personas optamos por la televisión que los medios escritos. Esto ha causado confusión entre muchos ciudadanos que aún no decidimos qué elegir para nuestro  futuro.

Leonardo German Morales
Guayaquil

El Gobierno debería difundir todas las reformas y cambios hechos en la Constitución.

Las papeletas deberían tener preguntas según los temas y no basarse en simplemente un Sí o No; habrá temas sobre los que estaré de acuerdo y en otros no. En casos como ese, ¿cómo debemos votar?

José Rodríguez Smith,
Guayaquil

No se han brindado suficientes conocimientos a la población acerca de todos los temas de la nueva Constitución. Y la mayor crisis de información la tienen las personas de los sectores rurales.

Nathaly Lara Alvarado,
Guayaquil

Estoy seguro de que el 90% de los ecuatorianos no conocemos ni el 30% de la nueva Constitución que se aprobó en su mayoría en quince días. Lastimosamente estamos en un pueblo apasionado que elige  gobernantes por simpatía y quizás veremos por las calles del Ecuador a hombres cogidos de la mano con hijos adoptados y mujeres profesándose amor eterno.

Galo Enrique Carvajal Espinoza,
Guayaquil

Preguntas abiertas

¿Cree que son ciertas las denuncias de que alguien alteró el proyecto de nueva Constitución?

¿Los cambios que ordenó la Asamblea en el TSE garantizarán la transparencia en el referéndum? 

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Tributación

El Colegio de Contadores Bachilleres y Públicos del Guayas organiza el taller ‘Actualización y prácticas tributarias, contable y laboral’, ‘Experto tributario y cursos de contabilidad, a las 19:00, en la sede del Colegio (av. Olmedo 519 y P. Lavayen). Informes al 240-2681.
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