- AGO. 03, 2008 - Foto - El Gran Guayaquil - EL UNIVERSO
Cincuenta árboles de arabisco y cedro fueron sembrados ayer en el bosque Palo Santo, ubicado en Urdesa Norte.
Un grupo de 20 estudiantes de la Unidad Naval Las Américas formó parte de este voluntariado ecológico, como denominaron a la actividad quienes participaron en ella.
La siembra forma parte de un programa de reforestación que impulsa el Municipio de Guayaquil desde octubre del 2007, señaló Marco Jiménez, quien supervisa este tipo de actividades como miembro de la dirección de Medio Ambiente del Cabildo.
Otra de las instituciones que participó en el plan fue el grupo ecológico Sumak Allpak (Tierra sin Contaminación, en quichua), que trabaja de manera voluntaria en la zona. Este grupo que reúne a 30 socios, ha plantado en el bosque unos 400 árboles.
“Queremos recuperar las áreas verdes deforestadas y esta es una de ellas”, expresó Daniel de Janón, presidente de esa organización.
Víctor Castro, estudiante de la Unidad Naval Las Américas, indicó que “esta actividad es muy buena, porque disminuye la contaminación”.
Otras 16 personas de la corporación Nueva Acrópolis también intervinieron en la siembra. “Estoy muy contento de contribuir a la lucha contra el calentamiento global, ya que este tipo de actividades nos permiten tener un mayor contacto con la naturaleza”, dijo Franz Tufiño, director de esa entidad, que acudió al lugar con colaboradores y sus familiares.
Sergio Clavijo, un niño de cinco años que ayudó en la limpieza del lugar con su familia, participó ayer por cuarta vez en esta actividad.