El balance de fallecidos este domingo tras desencadenarse una estampida durante un festival religioso celebrado en el Estado montañoso de Himachal Pradesh, en el norte de India, se eleva a al menos 150 muertos, informaron fuentes policiales.
El accidente ocurrió en el templo de Naina Devi, a unos 150 kilómetros de la capital del Estado Shimla, donde decenas de miles de creyentes se concentraron para participar en un festival religioso que se inició el sábado.
"Muchos de los fallecidos son mujeres, niños y ancianos. La gente pensó que iba a producirse un deslizamiento de tierra y entonces hubo una estampida. Ahí fue cuando la gente murió aplastada", dijo un portavoz de la policía local.
"Algunos de los cadáveres fueron llevados a casa por los familiares, y otros fueron llevados a los médicos (...) pero hay entre 125 y 150 muertos", añadió el portavoz, que pidió el anonimato.
La agencia de noticias Press Trust of India dijo que se había confirmado un balance de 146 muertos y al menos 50 heridos. La mayoría de las víctimas murió ahogada, y alrededor de la mitad de ellas eran mujeres o niños, dijeron responsables locales.
El accidente se produjo cuando una barandilla cedió por el peso de los peregrinos, provocando la caída de muchos de ellos sobre el camino estrecho y abrupto que conduce al templo, ubicado en lo alto de una colina, causando una ola de pánico, según declararon varios testigos.
La policía esperaba la presencia de unos 50.000 peregrinos en el festival, que debía durar una semana. Pero este domingo eran muchos más. Según las imágenes de televisión, el número de peregrinos excedía visiblemente la capacidad del templo, lugar santo del hinduismo al pie del Himalaya dedicado a la diosa Nanda Devi.
"Un gran número de gente estaba confinada en una zona pequeña", certificó el comisario adjunto del distrito, C.P. Verma.
Gran parte de las víctimas eran originarias del Estado vecino de Punjab y sus cuerpos ya habían sido levantados del lugar cuando llegó la policía.
Agentes de policía de Punjab fueron reclamados para ayudar en las tareas de socorro, que además se vieron entorpecidas por la lluvia.
Pese a la tragedia de este domingo, responsables locales dijeron que la peregrinación continuaba apenas horas después de que fueran retirados los cadáveres.
El primer ministro del Punjab, Parkash Singh Badal, anunció la entrega de 100.000 rupias (2.400 dólares) a los parientes más cercanos de las víctimas.
Las avalanchas humanas en templos son frecuentes durante las grandes fiestas religiosas que se celebran en India, donde las medidas de control de grandes concentraciones de personas son, a menudo y en el mejor de los casos, rudimentarias.
En julio, seis personas fallecieron en un accidente similar durante la celebración de un festival hindú en el Estado de Orissa, al este del país.
En marzo pasado, nueve personas murieron y muchas otras resultaron heridas en el centro de India después de que la ruptura de una barandilla en otro templo provocara otra estampida de más de 100.000 peregrinos.
En enero del 2005, 257 personas murieron como consecuencia de otra avalancha ocurrida en Satara, a 300 kilómetros al sur de Bombay.