Expreso el espíritu crístico de la bondad que es inherente a mi corazón.
Bondad
En momentos callados de reflexión, reconozco el espíritu crístico en mí, el cual es la fuente de mi verdadera naturaleza espiritual. Esta sagrada presencia me guía a relacionarme con los demás y me ayuda a tratarlos tal como deseo que me traten. Sé lo bien que se siente cuando recibo una palabra o un acto amable. Al permitir que mis acciones ejemplifiquen el espíritu crístico de bondad y generosidad inherente a mi corazón y alma, demuestro mi verdadero ser.
En mi interacción considerada y afectuosa con quienes me rodean, mis acciones llegan a ser una influencia para el bien. Sé que la bondad compartida tiene un efecto multiplicador que se magnifica benditamente según irradia de un corazón a otro.
–Mateo 7:12
“Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos, pues esto es la Ley y los Profetas”.