La escritora y periodista guayaquileña asumió el cargo hace dos semanas, luego de que el escritor Luis Félix López renunció por razones de salud.
“Asumir un cargo es un honor y una responsabilidad. Pero asumirlo porque un amigo querido se retira por razones de salud, es penoso”, dice la escritora y periodista Rosa Amelia Alvarado Roca. Con esta frase tal vez indica que le hubiera gustado asumir la presidencia de la Casa de la Cultura del Guayas en otras circunstancias. Pero la vida a veces teje a su voluntad las circunstancias, y Alvarado, hasta hace poco miembro del directorio, dirige ahora la entidad, en reemplazo del escritor Luis Félix López, quien dejó el cargo por razones de salud.
Invitar a los jóvenes a que se integren a la Casa de la Cultura, que la institución tenga programas que la vinculen más con la sociedad, hacer publicaciones literarias, son, entre otros, los proyectos de Alvarado, quien debe estar en la presidencia por tres años. Se muestra con bríos (cuenta que alista la celebración de los 50 años del Salón de Octubre y de los 60 de la Escuela de Ballet), pese a que habla también de las limitaciones y de la espera e incertidumbre en que se halla la Casa de la Cultura Ecuatoriana frente a la nueva Constitución que tiene que aprobarse o rechazarse en el próximo referéndum.
¿Con qué panorama se ha encontrado en la entidad?
La limitación presupuestaria es un mal conocido de todos los núcleos de la Casa de la Cultura. Ese es el principal problema. Y está el cambio que se va a dar una vez que los textos constitucionales sean aprobados en el referéndum, y hay que ver qué significan para la Casa de la Cultura Ecuatoriana esos cambios que se van a dar a través del Sistema Nacional de Cultura.
¿Y qué es lo que usted vislumbra?
No sabemos cómo va a funcionar el Sistema Nacional de Cultura y cómo va a afectarse la Casa de la Cultura como tal. De acuerdo al texto, ya no tendríamos autonomía, sino que vamos de depender de este ente regulador y vamos a conocer cuáles son las limitaciones que va a tener la Casa de la Cultura en cuanto a la libertad para su desarrollo y planificación. En cuanto a lo presupuestario, a lo mejor va de la mano con lo otro. Porque quizá ese Sistema Nacional de Cultura que se va a aplicar pueda ser que revise lo que son las asignaciones justas de cada núcleo. Puede ser.
Y mientras se espera el referéndum, ¿en qué trabaja el Núcleo del Guayas?
Aunque en el referéndum se aprueben los textos constitucionales, va a pasar un tiempo hasta que estos se implementen. Y hasta que eso ocurra seguiremos con las proyecciones de la Casa de la Cultura. La idea es salir de las paredes de la Casa y proyectarnos hacia afuera, con nuestra propuesta cultural, ya sea teatro, danza, literatura, en centros comunales, colegios, instituciones de tipo educativo en general. Eso lo queremos hacer de todas maneras y veremos en el transcurso de los próximos meses qué resulta del Sistema Nacional de Cultura y qué es lo que se quiere de la Casa.
Usted decía hace poco que los miembros de la Casa de la Cultura son muy mayores, que se necesitaba renovación, y mencionaba ese hecho como uno de sus intereses de trabajo.
Creo que la Casa de la Cultura tiene que rejuvenecerse. Estar acorde con los tiempos. Tiene que abrir sus puertas, su capacidad de entrega, hacia los jóvenes en todas las diferentes ramas de la cultura. Hay que ser receptivos a las propuestas de las nuevas generaciones. Ese es un deber fundamental de la Casa. Cuando yo hablo de remozarnos, es que los nuevos escritores vengan, los nuevos pintores vengan, los jóvenes que hacen teatro vengan. Que vengan aquellos que quieren proponernos algo diferente.
¿Por qué cree usted que la Casa de la Cultura se fue apartando de la juventud y de la ciudadanía en general, y quedó como un reducto de gente mayor, un tanto desvinculada de la sociedad?
Esa es la imagen que yo quisiera tratar de borrar. Se han abierto muchos espacios en Guayaquil, instituciones diversas que ofrecen programas interesantísimos en el ámbito cultural, y tal vez los jóvenes han encontrado mayor acogida en ellos. Puede ser. Pero, en todo caso, quiero que consideren que en la Casa de la Cultura también pueden ellos desarrollar sus inquietudes artísticas y culturales.
¿Qué proyectos tiene en el campo literario?
Como Casa de la Cultura hemos solicitado al Ministerio de Cultura que nos dé una imprenta. Pero si aquello no pudiera ser, quisiera lograr un presupuesto que nos permita editar fuera de la Casa. Sería interesante hacer colecciones literarias de los escritores actuales, que puedan ser difundidas en colegios. Porque a veces los libros que publicaba la Casa se quedaban en la Casa y eso es como no editar. Todos los días hay libros nuevos que se están editando en el país, pero, ¿dónde quedan?, ¿en las perchas?, ¿en las librerías? Hay que salir a buscar al lector, no esperar a que él venga.
Si no le hubiera llegado la presidencia por estas circunstancias, ¿usted se habría postulado a esta en algún momento de su vida?
A veces el destino lo pone a uno de un día para otro frente a una circunstancia que en otro momento no lo habría pensado. No lo sé.
¿Pero está satisfecha con esta nueva responsabilidad?
Soy persona que asume retos. No le temo a los retos. Es el destino el que me ha colocado. Y bueno, tomo el desafío con entereza. Tengo todo el entusiasmo, todo el deseo de hacer algo, y aquí estoy.