- AGO. 01, 2008 - Foto - Cultura - EL UNIVERSO
MADRID. El peruano Alfredo Bryce Echenique en una conferencia en la localidad de El Escorial.
Uno de los textos de la nueva obra del novelista se refiere a un padre que se parece al suyo.
El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique aprendió a inventar historias desde muy niño, y algunas de ellas las ha incluido en su nuevo libro de cuentos, La esposa del rey de las curvas, que acaba de terminar y que está impregnada del humor e ironía propios de este autor.
El novelista peruano se refirió a su nuevo texto en una conferencia que pronunció en los cursos universitarios de verano, en la localidad madrileña de El Escorial, en la que también dejó clara la gran influencia que tuvo de los escritores Julio Cortázar y Albert Camus.
Bryce Echenique, que comparte su tiempo entre Perú y España y que pronto dejará su casa de Barcelona para instalarse en Madrid, refleja en uno de los cuentos del libro las historias inventadas por un chico cuyo padre es “un hombre británico, perfecto y muy gris para un niño”, al que quisiera encontrar en él a un héroe.
El padre de la ficción se parece al que tuvo Bryce Echenique, un hombre “tímido, gris, banquero, que no hablaba con nadie” y que nunca quiso que su hijo fuera escritor. Solo cambió de opinión cuando vio que Alfredo, que decidió dejar su tierra e irse a Europa para encontrar su camino, estaba decidido a todo para ser novelista.
Un día, el padre de Bryce Echenique compró un automóvil cuyo color era igual que el del corredor peruano Arnaldo Alvarado, “todo un ídolo” para el joven Alfredo, que llegó “a admirar” sinceramente a su progenitor cuando en una ocasión le dio un paseo en su automóvil y lo condujo a gran velocidad.
A raíz de eso, Bryce Echenique les contó a sus compañeros del colegio de monjas en el que hizo la primaria, que su padre era Arnaldo Alvarado, “el rey de las curvas”. “Era un invento, pero el colegio quería escuchar las historias, fruto de la imaginación” del futuro novelista.
Un día, cuando ya Bryce Echenique era todo un personaje en el colegio, su madre fue a recogerlo y los alumnos al unísono “le preguntaron si era la esposa de Arnaldo Alvarado”. “Sí, por supuesto; si mi hijo lo dice, lo soy. Mi hijo no miente”, dijo la madre, “gran lectora de Proust” y “cómplice” de la vocación de escritor del niño.
Ese es el origen del libro que el escritor peruano acaba de terminar, “y ese es el origen de la escritura de todas” sus obras, caracterizadas por “el gusto de narrar oralmente”, y por las grandes dosis de humor y de ironía.
APUNTES
HUMOR
Alfredo Bryce Echenique dice que su humor está más cerca de la ironía cervantina, que se ríe de las virtudes del Quijote, no de sus defectos.
REBELDÍA
Lo que también les da unidad a sus novelas y libros de cuentos es la rebeldía del novelista.