Viernes 01 de agosto del 2008 El País

El parque vacacional Amaru enseña a niños

CUENCA | Sandra Ochoa

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CUENCA. El acuario del parque Amaru es uno de los lugares más visitados por los menores que están de vacaciones.

Conocimientos sobre la flora y fauna reciben los niños que visitan este parque vacacional.

El frío mañanero no impide a 16 niños llegar todas las mañanas, desde las 09:00, al zoológico Amaru, para compartir con Ernesto Arbeláez, director y propietario del lugar, las enseñanzas sobre los reptiles, anfibios, peces y arácnidos que allí se protegen.

Esos niños de entre 3 y 12 años de edad asisten a la colonia vacacional que Amaru ofrece, con el objetivo de recrear y educar a las nuevas generaciones sobre el respeto y conservación del medio ambiente.

Esto se logra a través del conocimiento y cuidado de los animales; sobre todo en aquellos en los que recaen temores por los mitos que crea la gente, dijo Arbeláez.

Por eso, sin mayor asombro el jueves anterior los niños observaban atentos como sobre sus mesas de trabajo descansaban dos tarántulas, la primera una negra amazónica, llamada por la gente mata caballos, porque por su tamaño de hasta 30 cm creen que sería letal.

Mientras que la otra era una amarilla del desierto de Santa Isabel, del mismo tamaño.

Ambas están cubiertas por vellos y con sus ocho ojos inmóviles frente a la expectativa de los pequeños que descubrían en ellas una cabeza con cuatro ojos, dos colmillos y un tórax con dos extremidades que parecen patas, pero que son antenas que segregan la sustancia para tejer sus telas.

Las dos arañas son totalmente inofensivas, “pues mientras no se las moleste o agredan, no hacen nada”, responde Karla Cedillo, de 11 años, y afirma que por eso no les teme.

Diego Valencia, de 6 años, insiste en tocarlas, pero Esteban Avilés, de 12, lo impide, “no la molestes para que esté tranquila”, inquiere.

Tasha Naula, de 12 años, llegó de los Estados Unidos para pasar vacaciones y luego de visitar el zoológico decidió ser parte de la colonia, “nunca vi estos animales tan cerca y siempre pensé que hacían daño, pero ahora les enseñaré a mis amigos que no es así”, dijo.

Durante dos semanas estos niños y otros que asisten al grupo de la tarde aprenden sobre el cuidado, manejo y protección de los animales silvestres; para qué sirven los zoológicos; la vida silvestre y las variedades de animales, con talleres prácticos y visitas a sitios de cuidado y protección de especies.

Amaru es parte del Bioparque y Zoológico de Cuenca, un centro de interpretación de la naturaleza, que promueve su conservación, como institución recreativa y científica que combina los objetivos de los jardines botánicos, zoológicos, acuarios, museos de ciencias, de historia natural y antropología.
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