Con sabiduría y discernimiento, creo una vida de propósito y significado.
¡Vida!
Diariamente utilizo mis experiencias, mi capacidad inventiva y mi discernimiento para dar forma a mi vida.
Al igual que se usan ladrillos para construir edificios y monumentos, las lecciones que he aprendido en mi vida, bien hayan sido académicas, laborales o en mi interacción diaria, son los ladrillos que uso para edificar mis experiencias.
Con ellos creo una vida de propósito y significado.
Como hijo de Dios, cuento con la guía de la sabiduría divina. No tengo que luchar ni sufrir dolor cuando tomo decisiones y produzco resultados.
Con mis oraciones y el apoyo fervoroso de otros, actúo con sabiduría e intuición.
Sobre la base de mis experiencias, voy hacia nuevos logros, bendecido divinamente.
–Proverbio 4:7
“Sabiduría ante todo, ¡adquiere sabiduría!
Sobre todo lo que posees, ¡adquiere inteligencia!”.