Los inmuebles de la familia del notario José Cabrera permanecen sin custodia policial.
La posesión de uno de los bienes de Carolina Cabrera, por parte de unos 20 perjudicados de su padre –el fallecido notario José Cabrera–, tomó por sorpresa a los arrendatarios de la vivienda ubicada en la ciudadela Carolina.
Al inmueble ingresaron los depositantes, luego de saltar la cerca de una casa contigua. Rompieron la cerradura de la puerta y entraron entre empujones y gritos de “esto es nuestro”, mientras dos uniformados de la Policía trataban de controlar la situación.
En el interior de la casa, estaba Miguel Villacrés, su esposa y sus cuatro hijos, quienes habitan en la casa desde el pasado 13 de junio del 2008 (según el contrato de arrendamiento).
El inquilino aseguró que no conocía que la propiedad era de Carolina Cabrera hasta que firmó el contrato con Carlos Coronado, quien en el documento consta como abogado y apoderado de Carolina Cabrera.
En el documento se estipulaba que tiene una duración de dos años, y por el inmueble de dos plantas, piscina y habitaciones grandes cancelaba $ 200.
Villacrés comentó que fue Coronado, a quien calificó como su amigo, quien le dijo que podía arrendarle una vivienda más grande.
Aseguró que en el interior de la casa encontró todo destruido, pero se encargó de hacerla habitable, y que el abogado había contratado un guardia de seguridad para que vigilara la casa.
Los clientes proponen que Carolina Cabrera ceda sus bienes para que ellos puedan subastarlos y “recuperar en algo lo que perdieron”, aseguró Harry Álvarez, quien representa a tres mil depositantes.
“Nunca hemos perdido las esperanzas, nosotros sabíamos que iba a ocurrir esto. Vendrán otros perjudicados a tomar otros bienes”, señaló Mery Naula, quien había depositado $ 13 mil. Su dinero en la notaría estuvo por unos ocho meses.
En el inmueble y en otros ubicados en la capital orense, así como en Puerto Bolívar no se ha visto custodia policial.
En lo que queda de una empacadora de camarón ubicada en Puerto Bolívar (El Oro), de propiedad de Carolina Cabrera, viven tres familias de algunos depositantes. En marzo del 2007, cuando llegaron al inmueble lo encontraron vacío, incluso sin techo, luego de las protestas que protagonizaron los clientes de la notaría en noviembre del 2005.
Jazmín Salazar manifestó que cuida los intereses de un familiar. Comentó que no cancelan ningún valor por el arrendamiento de la propiedad.
En Puerto Bolívar también hay otra edificación de cuatro plantas. Una de las propietarias de los departamentos, que no quiso identificarse, aseguró que su casa la compró en el 2000. “El tercer piso está cerrado desde que vino la Fiscalía y cerró esas puertas. De ahí no sabemos más”.
Según sostuvo Alejandro Cedeño, uno de los vigilantes, no conoce quién hizo el contrato para cuidar un inmueble deshabitado.
El edificio Septimun, situado en el centro de Machala, es otra de las propiedades que tienen los perjudicados. Allí viven 70 familias de ex clientes y en la planta baja funcionan negocios como restaurantes, cabinas telefónicas y una tienda de abarrotes.
Otra edificación es la casa donde residía el fallecido notario en Machala, ubicada en la avenida Las Palmeras entre Bolívar y Pichincha, de propiedad de los hermanos Cabrera. Aunque esta vivienda no está en posesión de los perjudicados, la vigilan dos guardias de seguridad de la empresa Vipri, que realizan dos turnos.
TEXTUALES: Posesión de bienes de Cabrera
Miguel Villacrés
INQUILINO DE CAROLINA CABRERA
“Si sabía que esto era de los Cabrera, no me cambiaba. El contrato lo firmé una vez que viví acá”.
Teresa Delgado
UNA SUPUESTA AFECTADA
“Desde hace tres años hacemos vigilancia, sino que la Policía Nacional nos saca”.