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JUEVES | 31 de julio del 2008 | Guayaquil, Ecuador
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Menos contaminación

Una de las mayores contaminaciones ambientales próximas será la que ocasionan las pilas o baterías. El calentamiento global aumentará el uso de estas, pues se consideran  fuentes de energía barata sin emisiones.

Tanto las baterías de automotores, como otras muy pequeñas que podrían aparentar ser “inofensivas” como las usadas en relojes, son altamente peligrosas para la salud y medio ambiente. Una sola pila botón (como las de los relojes) puede contaminar 600.000 litros de agua, la misma cantidad que tiene una piscina olímpica.  El níquel, cadmio, cinc, mercurio y otros (de las pilas) entran a la cadena alimenticia a través del agua, o se bioacumulan en peces u otras especies, o se percolan hasta llegar a aguas subterráneas.

Lo mejor para este mal es el uso de pilas recargables por las desechables.  Una pila recargable puede sustituir hasta 300 desechables. Estadísticas muestran que cada año se consumen 75 toneladas de baterías de telefonía inalámbrica; 18% del contenido de estas baterías es cadmio y 20% níquel, por lo que se calcula que cerca de 28,5 toneladas de residuos peligrosos son generados anualmente por baterías usadas en  celulares. Elementos como el mercurio no solo contaminarán el aire cuando se incineran las pilas, sino que se bioacumulan en los tejidos de los peces; son parte de la cadena alimenticia. El cadmio, níquel, litio, plomo tendrán secuelas nocivas, como los cancerígenos (Agency for Toxic Substances and Disease Registry).

Las autoridades ambientales deben exigir a las empresas que se benefician de grandes  sumas de estos artículos de consumo, que  recojan pilas para  ser recicladas y desechadas correctamente.
 
Ricardo Núñez C.,
Guayaquil

Rumiñahui, el valeroso

“¡Rumiñahui!”. Varios diarios de nuestro país hacen referencia a ese sutil “insulto” que hizo nuestro Presidente, usando el nombre de ese personaje inca para descalificar “al otro”.

El nombre Rumiñahui viene del quichua (ahora tan de moda hasta para ofender) Rumi, que significa piedra, y Nahui, que quiere decir ojo (Ojo de piedra). Algunos traducen Nahui como cara, rostro (Rostro de piedra).

Rumiñahui fue un valeroso indio y guerrero ecuatoriano que nació en Píllaro, Tungurahua,  y es una de las principales raíces étnicas de nuestro mestizaje. En él, como individuo, se podría  resumir todo lo que como nación soñamos y aspiraríamos para el futuro de nuestros hijos: anhelos de libertad, honor, lealtad, coraje, valor, justicia. Su vida se conjuga en una frase con la que arengaba a sus huestes mientras detenía el avance de Benalcázar sobre Quito: “Es mejor que muramos enseguida por sus manos, con sus armas y debajo de sus caballos. A lo menos nos quedará este contento de haber hecho nuestro deber como honrados y valientes”.

¿Se imaginaría este noble indio que 500 años después, en nombre del Alli Causai y el Sumak Causai, nada menos que en boca de nuestro Primer Mandatario, su nombre sería usado no para reivindicar su lucha y su heroísmo, sino para menospreciar y patentar el odio que se tiene a enemigos políticos a los que se detesta por estar simplemente en la otra orilla?

Pablo Izquierdo Pinos,
doctor, Quito

¿Filme y circos para niños?

El sábado 26 asistí con mi hijo de 13 años de edad a la vermú de la película  Batman (el caballero de la noche)  en el horario de las 11:00; tuve la desagradable sorpresa de ver cómo permitían el libre ingreso a ese filme que está restringido para menores de 12 a niños de 5 y 6 años sin que nadie diga ni “A”.

Cuando le llamé la atención al cajero en la taquilla, solo me contestó que eso es asunto de los padres si deseaban comprar la entrada; que ellos les indicaban que la censura era para 12 años, pero no podían negarse a vender los boletos.

Yo me pregunto, ¿no están en la obligación acaso de solicitar alguna credencial a los chicos que se acercaban a comprar los tiques o de indicarle al padre de familia que esa proyección no es apta para menores de 12 años? ¡No!, lo único que decían (casi susurrando) es: “La película tiene censura para 12 años, ¿cuántas entradas desea?”.

Un padre de familia preguntó si su hijo de 4 años  podía ver la  película –que además es extremadamente violento, sangriento y contiene un contenido acerca de la ética y la moral difícilmente digeribles para un adulto– y el cajero volvió a contestar: “Tiene censura para 12 años, pero si usted desea verla junto con su hijo le vendo las entradas”.

¿Dónde está la autoridad de control? De más está decir que durante la proyección hubo algunos muchachitos asustados y uno terminó llorando. Por favor, ¿quién controla la venta de entradas a películas censuradas? Y nosotros los padres, ¿nos tomamos la molestia de ver y escoger lo que nuestros hijos miran?

¡Por favor, por algo las películas tienen censuras. No expongamos a nuestros niños con conocimiento de causa a filmes de este tipo de alto contenido de violencia!

Martha Inés Domínguez Naranjo,
Guayaquil

El lunes 28 fui al circo, no lo hacía desde que mis hijos mayores tenían la edad de 7 y 10 años, o sea, hace ocho  años; recuerdo cómo ellos disfrutaban  viendo a los perritos, monitos... haciendo su show.

Debido al gran marketing de  El Cholito,  mi hija de apenas 4 años quería ir a verlo.

Vimos el primer espectáculo: unos payasos, unos malabaristas digamos que aceptables; luego pasaron a un receso.

Después salió un Barney que se sostenía la cabeza; de repente se asomó, al parecer, el dueño del circo y dijo que la mayor atracción, El Cholito, no había podido ir, por lo que podíamos seguir viendo el espectáculo o coger unas entradas para regresar el jueves.

¿Cómo le explicaba eso a mi hija? Ella se resignó diciendo: “Vamos al de Toño Palomino”.

Al pedir las entradas para ese otro circo nos dieron un pase que no garantizaba nada; no era una entrada, sino solo una contraseña.

La gente se alborotó gritando que le devolvieran el dinero. Los payasos y sus familiares salían a ver cómo calmaban los ánimos.

Ahí pude notar lo que ellos estaban sintiendo.

El circo pasó de ser un recinto cubierto con una carpa con graderías para los espectadores, donde había una pista en medio en la que actuaban malabaristas, payasos, equilibristas, animales amaestrados, etcétera, a ser un lugar donde se presentan ciertos “actores” y donde los payasos pasaron a depender de ellos.

A los pobres payasos que confían en esos “actores” es a quienes les toca afrontar sus irresponsabilidades; gente humilde y trabajadora que depende de la función diaria para subsistir.

Ojalá los circos volvieran a ser lo que eran.

Sofía Rodríguez,
Guayaquil

Bandera en parque

En pleno Parque del Centenario, muy cerca de las banderas de Guayaquil y de Ecuador, se iza una, amarilla, de un banco. La vi en este feriado por las fiestas de Guayaquil, cuando salí a pasear por el Bulevar 9 de Octubre.

Uno dice indignado que no es posible que estas cosas ocurran, pero han sido posibles “gracias” a la falta de auténtico civismo, al irrespeto a los símbolos de la ciudad, a la práctica de que el fin justifica los medios o a una mezcla de estas explicaciones. En las fiestas de Guayaquil del año anterior se colocaron banderitas de la ciudad en las “manos” de algunas estatuas de célebres personajes ubicadas en plazas y parques, y así se mantuvieron durante un año. Eso quizás, más que irrespeto, fue muestra de un excesivo mal gusto. Ahora, con el caso de la bandera amarilla de cierto banco, el parque más emblemático de la ciudad, indigna que no se hayan percatado de esta situación y siga flameando a escasos metros del lábaro de octubre.

Ricardo Carbo Donoso,
Guayaquil

Daule sin teléfono

Es de admirarse cómo es el trato y servicio que ofrecen los técnicos que deben realizar reparaciones de líneas telefónicas en la empresa Pacifictel de Daule, ya que van más de seis meses que por varias ocasiones nos han dejado sin tono telefónico en el recinto Barranquilla del cantón Santa Lucía y hasta la presente fecha cumplimos treinta y cuatro días sin que den solución a nuestro problema.

En estas funciones tan delicadas debe estar gente altamente capacitada, comprometida con las políticas del presente gobierno del economista Rafael Correa Delgado, personas honestas que luchen por el bienestar de los más olvidados de siempre, que son los ciudadanos del agro ecuatoriano, los montubios.

Lamento mucho que en forma irresponsable, funcionarios no permiten que nuestra gente del campo pueda vivir con dignidad, lo cual debe ser prioridad del Gobierno de la revolución ciudadana. No perdamos tiempo, dediquémonos a trabajar por la comunidad del recinto Barranquilla.

Julio A. Estrella Mendieta,
licenciado, Daule

Obstáculos en vías de Quito

En ciertas avenidas de Quito se han instalado divisiones de cemento, a nivel del piso, que por su escasa visibilidad constituyen un peligro para los vehículos y peatones, ya que se confunden con las rayas pintadas en la calzada.

¿Bajo qué criterio o estudio técnico se han colocado estos obstáculos mortales disfrazados de señalización en avenidas como la Amazonas y sus intersecciones con las calles UNP, El Inca, etcétera?

El peatón que cruza la calzada en esos lugares puede tropezar con esos obstáculos, caerse y ser atropellado, siendo riesgoso también para motos y carros, ya que estos al rozar o golpear sus llantas con los mismos pueden causar a su conductor o chofer la pérdida del control del vehículo y ocasionar un accidente o daños en el sistema de dirección del automotor.

La ciudadanía ya debe soportar la colocación de conos en las divisiones de carriles, dificultándose aun más la circulación en las congestionadas calles de Quito. Los conos no fueron diseñados para usarse como divisiones de carriles de calles, sino para señalizar zonas críticas cuando se efectúan trabajos de obras públicas o se producen accidentes.

Que las autoridades se sensibilicen para que retiren inmediatamente estos grotescos obstáculos de las avenidas de la ciudad.

Cualquier tipo de señalización que constituya un peligro para conductores y peatones debe ser retirado inmediatamente antes de que provoque desgracias.

Ricardo Rocco Paz,
Quito

Aumentan los asaltos I

Guayaquil se ha convertido en un maravilloso circo para los ladrones donde ellos son los dueños de las calles, mientras nosotros somos las víctimas de sus asaltos.

La nueva modalidad son los robos en taxis, ya sean los de color amarillo o los que no pertenecen a ninguna cooperativa. Desde que quitaron todas las seguridades que  nuestra ciudad había implementado, se dan asaltos con más frecuencia. Ahora, ¿dónde están las autoridades  para contrarrestar estos delitos? Los agentes de Más  Seguridad ya no recorren las calles porque nuestro Presidente tuvo la brillante idea de sacarlos, pues  la urbe no los necesitaba  ya que “no existe” delincuencia. ¡Qué falacia! Las autoridades máximas nunca saben ni ven nada, siempre llegan tarde y los asaltantes huyen con sus “mercaderías”, o  si los atrapan, los ponen en libertad  porque el delito que cometieron “no” es tan grave.

El Presidente se encuentra en la capital arreglando un montón de cosas para poner supuestamente “bien” al país: elevando precios de los alimentos, etcétera, pero ¿han escuchado que haya puesto un pare a la delincuencia que azota al país?, ¿no, verdad? Se llena la boca diciendo que la delincuencia ha bajado totalmente y que esta ciudad es la más segura. Solo en lo que fue junio se supo que se registraron más de ocho  asaltos a pasajeros de taxis amarillos.

Mientras, la CTG (Comisión de Tránsito del Guayas) asegura que  los robos en taxis son  “casualidad” y que la institución “exigirá” que carros de las cooperativas  lleven una hoja de identificación del chofer a la vista del pasajero, con datos personales y foto.

Y nosotros, para protegernos, hagamos lo siguiente: elijamos  taxis que están en las estaciones de sus cooperativas; escojamos la ruta de nuestra preferencia y no la del conductor o “atajos” para llegar a un destino, caso contrario, bajémonos del carro; asegurémonos de que el taxi tenga placas color naranja,  logotipo de la cooperativa a la que pertenece  en sus puertas y el número de censo de la CTG. Cuando abordemos un taxi, pidamos a un amigo o familiar que anote las placas y número del disco, o llamemos a algún conocido  y comuniquémosle las características del vehículo y del chofer. Bajémonos del taxi una cuadra antes de llegar a nuestro destino siempre que no sea peligroso. Tomemos las medidas necesarias ante de coger un taxi y  tengamos a mano el número de emergencia que es 911, para mayor seguridad.

Marta Guadalupe Suárez Cedeño,
Guayaquil

Aumentan los asaltos II
Las crónicas rojas son alarmantes, estas son de casos que se denuncian, pero en muchos otros  los ciudadanos  preferimos no denunciar porque  nada  conseguiremos.

En Urdesa, donde vivo por más de 40 años, hasta hace poco tiempo se gozaba de cierta tranquilidad, pero hoy es una ciudadela insegura. Mi casa fue violentada a pesar de tener seguridades. Llegó la Policía dizque a pedir datos,  pese a que  mis dos puertas se veían sin chapas porque se las sustrajeron los ladrones y de clamarles que algún guardia armado me resguardara toda esa noche. Dijeron que regresarían y no lo hicieron. Con ayuda de  vecinos puse unas cadenas gruesas en mis puertas para pasar la noche. Unos días antes, regresando de un acto cultural, fuimos asaltadas al pie de la vivienda de una vecina, quien primero se quedaba en su casa. Estos robos son a diario. Hace poco a  dos  universitarios  los asaltaron cerca de sus residencias, arrebatándoles  libros,  celulares...

Hay temor de salir y ser asaltados. Yo gozaba de excelente salud, pero ahora mi situación anímica ha cambiado, no tengo seguridad y eso ha afectado enormemente mi sistema nervioso. En la calle Circunvalación (Jorge Pérez Concha), donde  roban mucho, no ponen guardias a la bajada del puente que une Urdesa con Miraflores, en la esquina del parque donde está el nuevo monumento al Dr.  Pérez Concha. Debe  haber  policías permanentes a la subida del centro comercial Albán Borja, por la calle Ilanes. Si el Gobierno es tan incompetente e indolente con la situación de inseguridad en  Guayaquil, que vuelva a poner en manos del alcalde Nebot la seguridad de los habitantes.  ¿Qué hacen el Presidente  y el Gobernador de la provincia cruzados de brazos que no sacan a las Fuerzas Armadas a precautelar la integridad de los ciudadanos?

Laura Gómez Serrano,
Guayaquil

Venimos leyendo cartas de ciudadanos que dan gritos de auxilio pidiendo al Gobierno y Policía, hasta al Ejército, patrullar día y noche Guayaquil por los continuos actos delictivos.

Acaba de cerrarse la famosa Asamblea  y los ecuatorianos   preguntamos: ¿qué leyes han puesto los que fueron  asambleístas en la nueva Constitución para detener la delincuencia y aplicar enérgicas sanciones y largas penas a los asaltantes,  secuestradores, terroristas, guerrilleros, sicarios, asesinos, violadores,  cuenteros, estafadores, pandilleros y a más delincuentes? No lo sabemos. Lo que sí supimos es que unos aplaudieron a  facinerosos del mundo para que hagan en Quito un  encuentro de terroristas, y les pareció bien que  las  matoniles FARC  tengan campamentos en nuestra selva, y que a las guerrilleras que detuvieron ahí les hayan dado nuestras autoridades  excelente trato en consideración a sus “derechos humanos”  y dejado partir del Ecuador.

No obstante, al pueblo decente y honrado que se gana la vida sudando la gota gorda para recibir sueldos que no se compadecen con la vida cara lo dejan sin seguridad.

Carlos Martínez,
Guayaquil

 Agenda
Guayaquil
Educación

Fasinarm organiza el taller ‘Planificación por competencias’. Esta actividad se desarrollará en las instalaciones de la institución, ubicada en Kennedy Norte, av. Ma. Piedad Castillo de Levy y av. Miguel H. Alcívar. Informes: 268-0620, 268-0637.

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