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Correa y los indios |
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En el viejo Guayaquil, ciertos colegiales acostumbraban a burlarse del chico feo del aula, gritándole “Rumiñahui”. Según ellos, era un chiste. Extrañamente, no eran los aniñados los que más exhibían esa actitud racista, sino ese sector de clase media guayaquileña acomplejada, que necesita reafirmar la supuesta pureza de su sangre y que todo el tiempo está comparando su estatura o su color de piel con el de los demás, y que en lugar de progresar por la vía profesional exclusivamente –como sí hacen muchos–, están dispuestos a todo para algún día demostrarles a los pelucones quién tiene más poder. Para infundir miedo. Para que pobres y oligarcas les rindan pleitesía.
Ese sector social hoy ocupa el poder. Muchos ya hicieron plata, otros están en camino de hacerla. Los mueve esa ambición de que nunca por Dios les vayan a gritar “Rumiñahui”. Más bonito es “ministro” o “asambleísta” de la Revolución. Sobre todo, si con eso se pagan deudas y se vive con más comodidad.
Lo paradójico es que ese sector social no hubiera llegado donde está sin ayuda de los indios que descienden del gran Rumiñahui, así como de gente que siempre defendió los derechos de las mayorías, y que apoyó a este Gobierno creyendo que coincidía con sus principios.
Las organizaciones indígenas denuncian ahora que la Constitución que nos van a consultar en el referéndum no es la que se aprobó en Montecristi. Tienen datos y pruebas para demostrar qué artículos se cambiaron y cómo. Pero van a votar Sí, poniéndose ellos mismos la soga al cuello, porque creen que Correa es imparable. Le temen a ir contra la corriente. No creen en las encuestas, que siguen demostrando que la mayoría por ahora no quiere que se apruebe la Carta de la Esclavitud.
Muchos me preguntan si el Sí conseguirá mayoría en las urnas. Contesto que la interrogante está mal formulada. Cuando un equipo de fútbol entra a la cancha, la pregunta no es si los jugadores van a ganar el partido (habría que tener una bola de cristal mágica para saberlo), sino si existen posibilidades razonables de alzarse con la victoria, si los muchachos tienen la moral en alto y están convencidos de sus propósitos.
Del mismo modo, nadie puede saber qué ocurrirá el día del referéndum, pero estoy convencido de que si las personas democráticas vencen su miedo y se organizan, y hacen campaña para expresar su opinión, entonces sí se podrá derrotar la Carta de la Esclavitud.
Los que odian a Rumiñahui tienen dinero, mucho dinero para hacer una campaña multimillonaria. Además, cuentan con los espacios gratuitos del Estado. Y van a repartir camisetas, sacos de harina, focos ahorradores, bonos y subsidios, pagados con nuestros impuestos.
Pero eso no es nada cuando hay gente dispuesta a decir la verdad y proclamarla en voz alta: “La verdad os hará libres”. ¿Tú crees en ese principio? |
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| Manuel Ignacio Gómez Lecaro |
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| Carlos Tomaso R. * |
Nuestro invitado | |
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La Confraternidad de Médicos Dr. Orly Oyague Avilés, del Colegio de Médicos del Guayas, organiza el decimquinto curso de educación médica continua, que se realizará desde el 7 agosto, durante todos los jueves, a las 19:00. Para mayor información acercarse al Colegio de Médicos (Azuay 709 y Lorenzo de Garaicoa), o comunicarse al teléfono 233-7582. |
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