miércoles 30 de julio del 2008 Columnistas

David Samaniego Torresdsamanie@uees.edu.ec

¿Y ahora qué?

El destape llegó en las fiestas julianas. Sabemos ahora, con mayor seguridad, quiénes defenderán el Sí a capa y espada y quiénes están convencidos de que el No es la tabla de salvación para el Ecuador. Si la razón se impone, si la cordura nos visita y si se destierra el atropello y la mentira, agosto y septiembre van a ser dos meses de intensa formación cívica, momentos de valor histórico excepcional y circunstancias valederas para fortalecer nuestra capacidad de análisis. Ansío que esta vez juguemos limpio. Con esta intención presento estas líneas de útil reflexión personal y grupal.

-El referéndum será el 28 de septiembre. Tenemos dos meses para conocer el texto de la Constitución que recibirá de nosotros un Sí, un No, un voto nulo o blanco.  Serán dos meses de vigilia. No podemos dormirnos. Es menester mantener nuestros ojos abiertos y  nuestros sentidos alerta para llegar a las postrimerías de septiembre con una decisión madura, bien pensada, responsable.

-Para leer el proyecto de Constitución elaborado por la Asamblea Constituyente es menester despojarnos de todo prejuicio. No debemos leerla convencidos puerilmente de que es una magnífica Constitución: porque así nos dijeron, porque así reza la publicidad del Gobierno. No podemos adentrarnos en los nuevos artículos pensando que este proyecto de Constitución es un mamotreto o un desperdicio de tiempo, una vergüenza. Desterremos los prejuicios.

-Hace unos días conversé con un taxista que me condujo de la plaza San Francisco hasta  Urdesa Central. Él fue muy franco: tengo mis dudas sobre el nuevo texto, me dijo; bajaré de internet la Constitución actual y el nuevo proyecto, los estudiaré, los compararé y luego votaré Sí o No, acorde con mis conclusiones. No pregunté por la capacitación del taxista, pero me dejó perplejo su grado de responsabilidad y su cultura.

-Mi mujer también anda preocupada por todo lo que se oye y se discute respecto a los 444 artículos del proyecto constitucional; me dijo ella, con toda sinceridad y firmeza: “esta vez sí me toca leer el nuevo texto de cabo a rabo, quiero formular mi propio juicio, ajeno a opiniones de amigos o entendidos”.

-Existe un grave riesgo en el ambiente. La publicidad empieza a entregarnos juicios de valor que parten de prejuicios previamente analizados y estudiados, pues se pretende evitar que la gente piense, que se haga de su propio criterio; el abuso del poder siempre será el peor de los males. Este proceder es sumamente grave, sobre todo, cuando se emplean recursos reñidos con la ética y las buenas costumbres, cuando se miente con desfachatez, cuando se parte del concepto de que el pueblo es ignorante y es menester “darle pensando” para que no cometa errores.

-Reunirnos entre vecinos o familiares para intercambiar conceptos sobre determinados temas será una manera muy grata y enriquecedora de acercarnos más a las normas que se nos ofrecen como instrumentos útiles para mejorar nuestra convivencia y para construir un civismo real y efectivo. No cabe desaprovechar ninguna de estas ocho semanas. Descubramos verdades y mentiras, si estas existen.
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