Niño de 5 años había pedido que lo sepulten como uno de los uniformados. Sufría de cáncer.
En una motobomba del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil con la frase “Por siempre serás mi ángel bombero”, ayer fue trasladado al cementerio general el féretro del pequeño Anthony Lara Delgado, de 5 años, como fue su voluntad.
El niño, quien falleció el pasado domingo en el hospital de Solca por un cáncer linfático, anhelaba ser bombero de grande, pero la muerte lo sorprendió antes de que pudiera cumplir su sueño.
Su último adiós se dio como si durante sus cortos 5 años hubiera ejercido la profesión, ya que los uniformados realizaron un cortejo fúnebre al más joven de sus miembros.
Siete carros de la institución y los jefes de brigadas fueron parte de este funeral que llenó de satisfacción a sus padres, quienes en medio del dolor de haber perdido a su pequeño lograron cumplir su último deseo.
Vestido con el uniforme de bombero llevado por los jefes de brigadas, su pequeño féretro del niño fue ingresado al cementerio general a las 12:00 para ser sepultado.
La ceremonia arrancó las lágrimas no solo de sus familiares, sino también de sus amiguitos del primer año de básica, quienes no lo verán más jugando en la escuela.
Antonio Lara, padre del menor, comentó que cuando descubrieron el cáncer linfático en Solca, el niño presentía lo que le iba a pasar y le pidió que si moría lo enterraran con su uniforme de bombero.
Su amor por la profesión nació hace dos años cuando miembros del Cuerpo de Bomberos visitaron la escuela Semillitas de Ternura, ubicada en el Guasmo sur, como parte de la campaña de prevención de incendios llevaron uniformes para todos los niños.
El padre del menor recuerda con lágrimas cómo Anthony se emocionó al ver a los uniformados en el plantel, se vistió con el uniforme y simuló que apagaba un incendió.
“Desde ese momento que se puso el uniforme no dejó de soñar con ser el mejor bombero de la ciudad y hablaba de las formas de prevenir los incendios, de los cuidados que se deben tener y de cómo sería de grande”, indicó su padre.
Entre sus juguetes preferidos estaban los carros de bomberos y el uniforme que recibió de los uniformados.
Carmen Delgado, madre del pequeño, señaló que el niño no presentaba síntomas de la enfermedad hasta hace un mes cuando los médicos descubrieron el tumor. Fue operado en el hospital Francisco de Ycaza Bustamante, pero luego lo trasladaron a Solca.
Al hospital ingresó hace un mes y el pasado viernes lo conectaron a una máquina porque tuvo una muerte cerebral. El domingo lo desconectaron y falleció a las 11:00.
Aunque no logró enlistarse al Cuerpo de Bomberos, pudo por un día ser uno de ellos cuando lo visitaron en la escuela y en su último adiós no solo estuvieron sus padres, sino también sus amigos de la escuela y los bomberos como quienes quería ser cuando grande.
APUNTES: Pequeño
Escuela
En el plantel, el pequeño Anthony era un niño muy activo y siempre le gustaba ayudar a sus compañeros.
Hogar
En su casa, según sus padres, era quien controlaba las cosas que pudieran causar un incendio y sus juguetes eran todos relacionados con los bomberos.