El campeón del Abierto de Australia, el serbio Novak Djokovic, inició su recuperación para volver a obtener un título importante de tenis al ganar un disputado partido y avanzar a los octavos de final del torneo Serie Masters de Cincinnati.
Djokovic, quien la semana pasada dijo que le tomaría demasiado tiempo explicar el por qué de sus recientes bajos rendimientos, sufrió para ganar el primer set y debió levantar un 2-4 en el segundo para superar 7-6 (7-2) y 7-6 (7-2) al italiano Simone Bolelli.
El buen nivel mostrado por el número 50 del mundo, acompañado de la contundencia de su derecha, le sirvió para atacar el segundo servicio de Djokovic, pero no fue lo suficientemente sólido como el número tres del ranking ATP en los "tie-break".
En esos importantes momentos, la concentración del serbio se intensificó visiblemente y lo ayudó a presionar sobre el saque de su rival, algo que finalmente le permitió jugar más suelto y acelerar para imponer su ritmo en las definiciones.
Otro de los puntos altos de Djokovic fue su capacidad para salvar 10 puntos para quiebre en todo el encuentro, aunque eso significó también que su saque continúa siendo una de sus mayores preocupaciones.
"Pienso que es cuestión de tener confianza en uno mismo. Hay muchos detalles: el lanzamiento de la pelota, la explosión y la técnica de los movimientos, todo tipo de cuestiones", declaró el serbio a periodistas.
"Todo viene de la cabeza. Mentalmente, uno debe estar relajado y tranquilo en ese momento. Hay que estar concentrado, y eso es lo que no estoy haciendo", agregó.
Luego, se le preguntó a Djokovic qué podía decir acerca de la batalla de esta semana por el número uno del mundo entre el suizo Roger Federer y el español Rafael Nadal.
"No estoy pensando en su rivalidad. Estoy tratando de concentrarme en mi carrera. Es lo que estoy haciendo y lo que seguiré haciendo", aseguró el número tres del ranking mundial.
"Por supuesto, uno siempre siente la presión, es parte del deporte. El desafío de cada uno es saber cómo sobrellevarla", explicó.