- JUL. 30, 2008 - Foto - Sucesos - EL UNIVERSO
El agredido murió tras ser quemado y abaleado en Azuay, donde creyeron que era un delincuente.
El sueño de Marcelo Rigoberto Tarma Vásquez, de 18 años, era convertirse en un miembro de las Fuerzas Armadas.
Por ello, la tarde el pasado domingo, Marcelo salió de su casa, en Puerto Inca (en el cantón Naranjal), para viajar a su ciudad natal, Cuenca, y sacar la partida de nacimiento que necesitaba para inscribirse en el acuartelamiento. Sin embargo, esas ilusiones fueron destruidas cuando habitantes del recinto Putucay (en el Azuay) lincharon al joven, quien padecía retraso mental, al confundirlo como delincuente.
“A pesar de que tenía ese problema, él sabía lo que hacía y su anhelo era ir al cuartel porque le gustaban los uniformes de militar”, se lamentó Blanca Vásquez, madre de la víctima.
Ella supone que tras salir de su hogar, su hijo se equivocó de bus para ir a Cuenca y tomó otro que lo llevó a Putucay.
El suboficial de Policía, Segundo Quinde señaló que la noche del domingo vio a Marcelo en esa población y se ofreció a trasladarlo hasta Puerto Inca, pero el joven se negó aduciendo que iba a visitar a una hermana. “Lo observé acostado en un monte acompañado de un plato de comida. Aparentemente estaba consciente de lo que hacía; no me imaginé que estaba perdido”, dijo Quinde.
Al parecer, la víctima decidió dormir en ese lugar para seguir con su viaje al día siguiente.
No obstante, alrededor de las 10:00 del lunes, los habitantes de Putucay se alarmaron cuando un grupo de antisociales trató de secuestrar a una joven. Los ciudadanos impidieron el delito y los delincuentes huyeron en una camioneta.
“Marcelo tal vez pensó que ese vehículo lo podía llevar a Cuenca y se subió al andar al balde, pero esos pillos lo botaron del carro y fue ahí cuando el populacho lo alcanzó para castigarlo pensando que era uno de los hampones”, señaló Gloria Tarma, hermana del joven.
EL ATAQUE
Allegados a la víctima relataron entre lágrimas el brutal ataque que sufrió el joven por parte de los habitantes de Putucay.
“Lo amarraron con alambre de púas, luego lo arrastraron atándolo a un caballo, después lo quemaron y al ver que mi hermano no moría le pegaron un tiro en el pecho”, contó indignada Gloria.
El cadáver fue llevado a la morgue de Cuenca, donde el martes lo reconocieron sus familiares, quienes ayer lo trasladaron hasta Puerto Inca.
Moisés Tarma, hermano del fallecido, expresó que desconocen las identidades de los autores del crimen, por lo que pidió a las autoridades policiales y del Ministerio Público que investiguen este hecho.
“Mi hermano fue asesinado salvajemente mientras los verdaderos pillos huyeron”, dijo.
EN SAMBORONDÓN: Asesinato
Agricultor acribillado
Pedro Pablo Oleas Herrera, de 26 años, fue asesinado por delincuente, a las 12:00 de ayer, con once disparos: nueve en la cabeza y dos en la espalda. El hecho se registró en el recinto El Chorrón del cantón Samborondón. Arnoldo Alvear, suegro de Oleas, indicó que Oleas laboraba como agricultor en los sembríos de arroz de su propiedad. La víctima, quien deja dos niños en la orfandad (de 2 y 1 año) fue trasladada al recinto Tres Postes, en Jujan.
DETALLES: Drama
Pobreza
Marcelo Rigoberto Tarma Vásquez, de 18 años, era el octavo de diez hermanos. Vivía con su madre, quien lo mantenía con lo poco que gana en la venta de lotería.
Ayuda
Allegados a la víctima solicitaron ayuda a la ciudadanía para poder sepultarlo e iniciar las investigaciones del caso. Teléfono: (09) 366-2659.