- JUL. 29, 2008 - Foto - Cultura - EL UNIVERSO
El nuevo libro de esta autora se titula Entre Él y nosotros están ellos. Es una obra de carácter místico. Ahora alista una novela.
Luz Gabriela Rodríguez habla de su experiencia con los ángeles y arcángeles con la naturalidad de quien habla de su mamá o de los hijos.
Y ha escrito sobre ellos un libro (en formato pequeño), el quinto de su trayectoria y el primero que tiene como eje lo místico. Se titula Entre Él y nosotros están ellos. Los anteriores fueron de poesía y cuento, de diversa temática, y una recopilación de leyendas urbanas.
Esta guayaquileña de 51 años y madre de tres hijos, que escribe casi desde siempre y que comenzó a publicar hace una década, sintió que era el momento de dedicarle un libro a los ángeles y arcángeles, esos seres que, afirma, “siempre están allí, solo a la espera de que los invoques”. Lo anecdótico, cuenta, fue que ninguna de las dos personas del medio literario, a quien ella les pidió que se lo presentaran, le dijeron sí. Entonces comprendió que era un error acudir para este tema donde ellas y buscó a una especialista en el estudio de los ángeles (Diana de López). “Pensé que la literatura, los sueños, la ficción y la teología tienen unas líneas muy finas y que de pronto podía hilvanarlas. Fue cuando me metí a esto de los ángeles, pero con la firme convicción, con la fe, de que ellos existen, porque si bien en momentos pasados no los había identificado, ahora estoy segura de que ellos siempre han estado cerca de mí”, dice la autora, quien durante un tiempo acudió al taller literario del escritor Miguel Donoso Pareja y trabaja en la Espol hace 32 años.
¿Y esa convicción suya nace a partir de qué hechos, de qué circunstancias?
Cuando una es pequeña los padres le inculcan que a la diestra una tiene un pequeño amigo invisible, que Dios le dio. Eso lo vamos olvidando a medida que la vida avanza. Siempre están, sino que ellos respetan nuestro libre albedrío y no se meten en nada, salvo que se lo pidamos. Fui analizando que en los momentos de tribulaciones que había pasado en mi vida personal, ellos estuvieron allí y yo no había solicitado su ayuda. Pasaron varias circunstancias hasta que me di cuenta de que la existencia de ellos era fehaciente. Y comencé a investigar.
¿Y en qué género usted clasifica este libro?
Está dentro de un lineamiento religioso, pero más allá de cualquier explicación lógica o de cualquier precepto religioso, todos podemos recurrir a la ayuda de los arcángeles.
Esta publicación marca un quiebre en su vida literaria.
No la veo como un quiebre. Es un punto aparte. Es otro tema. Es más bien una gratitud de mí hacia ellos, porque en un momento de fuerte tribulación, yo hice la promesa de que iba a dar a conocer su testimonio. Jamás pensé en un lanzamiento, en algo público, sino en algo pequeño. Iba a repartir los libros gratuitamente a toda la gente que yo pudiera.
Cuenta que se encontraba en este proyecto cuando recibió una llamada de los organizadores de la Feria Internacional del Libro de Guayaquil, que la invitaban para que dé a conocer en esta actividad lo nuevo de su literatura. Les contó que lo que estaba escribiendo era Entre Él y nosotros están ellos. Se animó a presentarlo y a venderlo. Hizo una edición de 350 ejemplares y ahora alista una reedición. Los fondos que recaude los donará a la sociedad de discapacitados de la iglesia Cristo Redentor.
¿Y qué viene en su escritura luego de este proyecto?
Preparo una novela. Está casi lista, pero quiero rehacer ciertas cosas. Estoy trabajando en eso. Nada con cuestión mística. Pero sí pienso hacer un libro de testimonios sobre ángeles, porque después de este libro surgieron una serie de testimonios increíbles. La gente me buscaba, me escribía correos. Tengo una cantidad de testimonios impresionantes.
Poesía, cuento, ahora novela. Trabaja en diversos géneros.
Sí, por eso me han catalogado como híbrida. La primera vez que lo escuché, dije: ‘¿y eso es malo o es bueno?’. Finalmente encontré interesante el asunto. Hay un poco de cada género. No estoy encasillada en nada. Me puedo trasladar de un lado a otro e inclusive puedo unir todas las cosas.
¿Usted comenzó a escribir en la adultez o decidió dar a conocer sus escritos en esta etapa?
Siempre he escrito. Tengo poemas escritos desde los 12 años, sino que en la etapa adulta me decido darlos a conocer. Ya como que adquiero más seguridad para poder mostrar lo que escribo. Hay etapas en las cuales una escribe de sí misma y quiere que eso sea de una, nada más. En la etapa adulta empiezo a escribir de lo que veo y siento seguridad de mostrarlo.