- JUL. 29, 2008 - Foto - Editorial - EL UNIVERSO
El Primer Mandatario no usó el nombre del dirigente indígena como un elogio –él mismo se encargó de aclararlo– sino como sinónimo de “cara de tuco”, una fórmula que se utiliza vulgarmente para identificar a los que no demuestran vergüenza al mentir.
Esta actitud de desprecio hacia el movimiento indígena no es nueva. Antes, el Primer Mandatario se había burlado de las organizaciones indias, las echó de su movimiento político (“que les vaya bonito”) y aseguró que su idioma es solo una “novelería”.
Anteponer la coyuntura política, desmereciendo la sangre derramada con la que se escribió buena parte de nuestra historia, corrobora la ligereza de palabra de quien ocupa el solio presidencial y su estilo de hacer política que rechazamos.