Los uniformados se ingenian formas de captar la atención de los alumnos de escuelas.
Desde hace 16 años el cabo primero José Jiménez comparte su trabajo de vigilante con la actuación, lo que le sirve ahora para llevar a escena los títeres que maneja. Sin embargo, lo que sí debió aprender fue a utilizar agujas e hilo para hacer los muñecos. “Me costó varios dedos pinchados”, dice.
A pocos metros de Jiménez, que está en el auditorio de Educación Vial de la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG), la vigilante Yahaira Zúñiga repite la frase: “Hola niños”, mientras modula la voz hasta obtener un tono alegre e infantil, una de las fórmulas para que los pequeños asimilen las charlas que forman parte del plan de educación vial en escuelas.
“Es cuestión de vocación”, señala Zúñiga, quien reconoce que le fue difícil recibir la preparación. El principal inconveniente que tuvo al comienzo fue con la voz, pues en varias ocasiones terminó disfónica.
Otro problema para ella fueron los nervios, pues aunque siempre le gustó tratar con niños temía no tener la suficiente capacidad para enseñarles. “Ese temor lo eliminé con la práctica y viendo cómo se divertían los niños”, expresa.
Los instructores también se disfrazan de semáforos y pasos cebra para mantener la atención de los menores.
Otros como Jiménez prefieren vestirse de payasos y aprender trucos de magia. El vigilante sonríe al recordar que la semana pasada un alumno de 7 años le pidió que hiciera desaparecer a sus profesores.
Treinta y cinco vigilantes participan en un taller de títeres de un mes que finaliza esta semana. Guillermo Álvarez, director del Teatro de Títeres Arlequín, es el encargado de dictar el curso.
La idea de usar títeres surgió el año pasado para facilitar la comprensión de las normas de tránsito, explica el sargento José Pozo, coordinador del plan.
Afirma que al comienzo todo fue empírico. Construyeron un escenario de cartón en el cual había una casita donde se presentaban los muñecos que mandaron a confeccionar. Se financiaron con dinero que recogieron entre los miembros del departamento. Al conocer el proyecto, la Dirección Ejecutiva de la CTG decidió invertir en su preparación.
Las clases han sido impartidas en el edificio de la CTG, en las calles Chile y Cuenca.
Álvarez dice que antes de recibir el taller los vigilantes hacían sus presentaciones sentados detrás del escenario, lo cual es erróneo pues lo correcto es permanecer de pie, ya que así pueden gesticular y matizar mejor sus voces.
“Han asimilado bien las técnicas en el manejo de títeres. Su capacitación está por terminar, sin embargo, las evaluaciones continuarán durante las presentaciones hasta que alcancen un buen nivel”, acota.
Actualmente la CTG cuenta con dos grupos de titiriteros de tres personas cada uno. Representan a los muñecos Vialito y Vialita, y un animador que interactúa entre los títeres y los niños.
Durante las actuaciones un animador invita a los dos muñecos a salir al escenario. Los títeres llevan una gorra y un uniforme alusivo a la CTG. Tras hacerle varias bromas al animador, conversan con los niños y repiten con ellos las normas de tránsito.
Son vigilantes que disfrutan entreteniendo y educando a los niños, aunque coinciden en que primero son agentes de tránsito y por ello salen dos o tres veces por semana para intervenir en operativos viales.
Detalles
EDUCACIÓN VIAL
Libretos
Los argumentos son originales y están basados en experiencias obtenidas por los uniformados en las calles.
Formación
Los vigilantes recibirán capacitación constante. La idea es que en un futuro instruyan a otros compañeros.