Las cortes electorales de cuatro distritos bolivianos controlados por la oposición conservadora dijeron este martes que impugnarán un referendo convocado para el 10 de agosto, en el cual estarán en juego los mandatos del presidente Evo Morales y ocho prefectos regionales.
El anuncio fue hecho sólo horas después de que Morales denunciara la posibilidad de un "golpe electoral" de la derecha para impedir la consulta, de la que el mandatario saldría fortalecido y la oposición perdería fuerza en las regiones, según varias encuestas.
La impugnación al referendo, por la vía de un recurso de inconstitucionalidad contra la ley de convocatoria, será presentada por la corte electoral del rico distrito oriental de Santa Cruz y sus pares de los otros tres departamentos que hace poco votaron su autonomía.
"Ha sido planteada una moción para un incidente ante el Tribunal Constitucional que presentaremos el día de mañana o pasado, (por) todas las irregularidades del proceso y de la ley que está vigente para este proceso revocatorio", dijo el presidente de la corte cruceña, Mario Parada.
El funcionario hizo el anuncio en una conferencia de prensa en la que informó sobre los alcances de una reunión de las cuatro cortes que entre mayo y junio pasados condujeron sendos referendos regionales de autonomía pese a prohibiciones expresas del Gobierno de Morales y la Corte Nacional Electoral (CNE).
No parecía claro el efecto que tendría la demanda de las cortes electorales, porque el Tribunal Constitucional está paralizado desde principios de año por falta de quórum.
Parada agregó que los presidentes de las cortes rebeldes volverán a reunirse el miércoles en Santa Cruz, lo que ponía en duda su asistencia a una reunión nacional de autoridades electorales convocada en La Paz por la CNE para completar la organización del referendo.
Morales, quien fue ratificado el martes como líder de los cocaleros bolivianos y acaba de completar la mitad de su mandato quinquenal, denunció que varios prefectos regionales quieren evitar el referendo que le daría la posibilidad de romper un cerco opositor a su "revolución" indigenista-socialista.
La nueva polémica sobre el referendo surgió sorpresivamente al día siguiente de que la CNE descartó definitivamente una sugerencia de una magistrada del Tribunal Constitucional de suspender la consulta hasta que se resuelvan dudas sobre su constitucionalidad.
Morales, un combativo "anti imperialista" que también recibió en las últimas semanas decididos respaldos de los presidentes Hugo Chávez de Venezuela y Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil, dijo que autoridades electorales regionales todavía intentarían boicotear el proceso revocatorio.
"La advertencia que hacen (los cocaleros) a las cortes electorales es un buen mensaje, comparto esa decisión porque las cortes quieren dar un golpe a la democracia", dijo Morales.
PODER PARALELO
El ministro de Gobierno, Alfredo Rada, acusó a Parada de "intentar la conformación de un poder electoral paralelo" y reeditar una "banda de los cuatro", como se denominó a los miembros de una CNE que hace dos décadas fueron acusados de realizar un masivo fraude electoral.
"El sustento jurídico de la convocatoria a referendo está dado por el hecho de que es una ley aprobada por el Congreso Nacional y las cortes están en obligación de cumplir la ley", afirmó el ministro en conferencia de prensa.
Morales dijo que "pareciera que algunas cortes quieren ahora sustituir la dictadura militar de las décadas de los 60 y 70. El no garantizar una ley nacional (de referendo) aprobada por el Congreso es un golpe a la democracia, es el golpe al pueblo".
"Cuidado que el pueblo se levante contra estas entidades porque no están respetando la democracia", agregó.
El líder cocalero llegó al poder en enero del 2006 como el candidato más votado en el último cuarto de siglo, con promesas de implantar una economía socialista, lo que inició con un plan de nacionalizaciones.
Ofreció también incorporar a las mayorías indígenas a la vida política nacional, mediante una nueva Constitución.