El volcán Reventador mostró este martes un "ligero decrecimiento en su actividad", desde que el domingo comenzó a lanzar lava y vapor que no representaban amenaza directa para ninguna comunidad.
El técnico del Instituto Geofísico, Pablo Palacios, informó que el comportamiento del volcán se caracterizó este día por emisiones de vapor y lava pero no se registró salida de ceniza.
Explicó que en la mañana se mantuvo un nivel de sismicidad alto que saturó los equipos que registran la actividad pero puntualizó que en la tarde, en una de las estaciones de registro, ese nivel se ha reducido por lo que "podríamos decir que puede estar bajando ligeramente la intensidad del proceso".
Julio Pérez, alcalde de El Chaco, población ubicada 30 kilómetros al suroeste del volcán, declaró a radio Quito que en las localidades aledañas viven "momentos... de mucha incertidumbre ya que periódicamente tenemos esta clase de sustos".
Hizo un llamado a la población a que no crea en rumores falsos y se remita a la información oficial para no ser presa del pánico.
Explicó que se organizan reuniones en cada población para planificar acciones que les permitan estar alertas y tomar acciones preventivas oportunas.
Erupción requiere seguimiento técnico
Hugo Yépez, director del Instituto Geofísico (IG) de la Escuela Politécnica Nacional, indicó esta mañana que debido a la ubicación del volcán Reventador, la población de Olmedo no tendría más que una pequeña molestia por la ceniza que es arrastrada por el viento.
El volcán Reventador está ubicado en el oriente de la cordillera de Los Andes y Olmedo, que es la población más cercana, se encuentra aproximadamente a 50 kilómetros de selva. Según confirmaron ayer las autoridades del IG, una reactivación moderada se registra en el volcán Reventador desde las 15:00 del pasado domingo.
En diálogo con Citynoticias (89.3 FM en Guayaquil), Yépez explicó que el volcán Reventador comenzó en noviembre del 2002 un nuevo periodo de actividad, cuando hizo la erupción más grande de los últimos 100 años en esta parte de los Andes.
Luego de este evento, que tuvo características muy explosivas y con mucha ceniza, agregó Yépez, el volcán cambió su actividad y se volvió efusiva, es decir, que no está caracterizada por la ceniza sino por la salida de lava.
El funcionario del IG detalló que este volcán es pequeño, está ubicado dentro de la caldera de un gran volcán anterior que voló todo su edificio volcánico y dejó una caldera abierta en forma de herradura, cuya apertura es hacia el oriente y los vientos soplan hacia el occidente.
Por esta razón, aunque la ceniza emitida puede ser llevada en su gran mayoría hacia el occidente, sería muy poca y va a pasar desapercibida.
Pocas probabilidades de afectar sistema petrolero
A continuación de la caldera viene el río Quijos, pero entre el río y la caldera están los oleoductos Transecuatoriano (SOTE) y de Crudos Pesados (OCP), además de la carretera que une a Sucumbíos con la población Lumbaqui y Baeza, zona hacia donde fluyen las lavas.
Reconoció que siempre existe la posibilidad de que esta lava se desborde si esta erupción es constante y si las lavas se mantienen y son suficientemente móviles y fluidas, situación que ocasionaría problemas sobre todo a los oleoductos.
Sin embargo, en erupciones pasadas, la lava nunca llegó a sobrepasar la caldera porque no tuvieron la dinámica suficiente y no generaron mayores problemas hacia esta zona. Pero concluyó que es fundamental un seguimiento en las próximas semanas para ver la progresión de la lava y la posibilidad de desborde.