En el área rural hay indecisión frente al nuevo proceso para avalar o rechazar la nueva Carta Magna.
Sócrates Mestanza desconoce con precisión la mayor parte de los contenidos aprobados por la Asamblea, pero lo que más recuerda tiene relación con el mandato para eliminar la intermediación, tercerización y la contratación por horas.
Este habitante de Quinsaloma, un nuevo cantón asentado en el centro de Los Ríos, dice que “eso es bueno para los trabajadores”. Y aunque aquello supondría haber decidido su voto, Mestanza se muestra aún indeciso. “Hay cosas buenas que hizo la Asamblea, pero no me convence todavía la rapidez con lo que se aprobó todo al final”, asegura.
Algo similar ocurre con otros habitantes de esta localidad, sin embargo, la indecisión no solo atañe a Quinsaloma. La falta de información sobre la nueva Constitución, el desconocimiento de los artículos tratados o el poco interés de los electores se traducen en una población indecisa frente al próximo referéndum.
Según una encuesta de Informe Confidencial, efectuada entre el 12 y 13 de julio, el 57% de la población no ha decidido cómo votar frente al 41% que aduce haber resuelto su sufragio.
La apatía por la consulta, por ejemplo, es visible en parroquias como Buena Vista, en el cantón Santa Rosa (El Oro). Ángel Saldaña, habitante del lugar, asevera que hasta el momento a este sector no ha llegado ningún partido a hablarles del referéndum, pero no duda de que vendrán pronto “a ofrecernos de todo como pasa siempre en época de campaña, después se olvidan”.
Un panorama parecido se percibe en El Guabo. En esta población, el sindicato de choferes, formado por 500 miembros, medita su sufragio. “La clase aún no decide, hay mucho que comentar”, indica el secretario general, Santiago Peláez.
Otros encaminan su alternativa. El sector camaronero y agrícola se debate entre el Sí y el No por intereses diversos. Germán Noblecilla, camaronero, se queja del alto costo de los balanceados. Espera poder leer la nueva Constitución antes de decidir su voto.
En el recinto El Retiro, los productores bananeros restan importancia a la Constitución cuando recuerdan el valor que reciben por una caja de banano ($ 1,50). Emérita Quezada, dueña de una finca en La Unión, asegura que el alza del costo de producción de la fruta merece una revisión de ese precio.
Mientras que en Villa Nueva, ubicada entre el cantón Naranjal y Puerto Inca, en Guayas, la oposición llegó con algunos ofrecimientos para conseguir el voto por el No, manifestó Luis Placencia. En este sitio, los moradores muestran su indecisión frente al referéndum de septiembre próximo.
En tanto, la Iglesia Católica anuncia hoy oficialmente su postura ante el contenido de la nueva Constitución aprobada por la Asamblea.