La nueva sala de no admitidos del aeropuerto madrileño de Barajas cuenta con
10 cunas desmontables, 78 camas (34 para asilados), dos salas comunes con
televisión, varios aseos con duchas, un cuarto de juegos para niños y varios
despachos para la Cruz Roja y los asistentes sociales que les atienden.
La sala, abierta hoy a los medios de comunicación, está situada en el
satélite de la Terminal Cuatro (T4), cuenta con una superficie de 763 metros
cuadrados y servirá para reforzar la ya existente en la Terminal 1, que cuenta
con algo más de 90 camas.
En las últimas semanas, la media de extranjeros que son rechazados ha
disminuido y está en torno a los 30-35 diarios, dijeron este lunes fuentes
aeroportuarias.
En 2007 y según fuentes policiales, esta media se situó en torno a las 50
personas diarias que no fueron admitidas.
En general, los rechazos se producen por la falta de los documentos exigidos
por ley para entrar en España, como son la carta de invitación, el billete de
regreso o unos medios económicos determinados para el mantenimiento durante su
estancia.
Una buena parte de los extranjeros rechazados en Barajas proceden de América
Latina, sobre todo de los países a los que España no exige visado de entrada,
que son todos menos Colombia, Bolivia, Perú y Ecuador.
En el caso de ser rechazados en la frontera es obligación de la compañía
aérea llevar de regreso al viajero a su país de origen.
Los funcionarios de la Policía tienen obligación de informarle de los
derechos que le asisten y oirle en declaración en presencia de un abogado, tras
lo cual se instruye la propuesta para su devolución.
Mientras se cumple ese trámite, el viajero espera en la sala de "inadmitidos"
o rechazados.
Si su estancia se prolonga más de 72 horas por no existir un vuelo de regreso
en un plazo de tiempo inferior, hay que comunicarlo al juez de instrucción en
funciones de guardia para que decida sobre su situación.
Cuando el viajero solicita asilo, el expediente es instruido por la Oficina
de Asilo y Refugio.
Si prospera su solicitud, se le provee de la documentación necesaria para su
estancia en España mientras que, en caso contrario, es devuelto a su país de
procedencia.
Para ofrecer asistencia sanitaria a los internados se ha instalado un
servicio médico permanente en un local contiguo.
La nueva sala dispone también de teléfonos públicos, tanto en la zona de no
admitidos como en la de asilados, con el listado completo de los consulados
acreditados en España.
El servicio de restauración del aeropuerto seguirá siendo el encargado de
servir las comidas, donde se incluirán menús adaptados a las distintas
religiones, así como dietas especiales, y biberones para los bebés.
El servicio de custodia se llevará a cabo de forma permanente por agentes del
Cuerpo Nacional de Policía, auxiliados por vigilantes de seguridad privada.
El aeropuerto de Barajas recibe anualmente más de 1 millón y medio de
viajeros procedentes de países no comunitarios.