Lunes 28 de julio del 2008 | 19:18 Internacionales

La Ronda de Doha, al borde del precipicio

AFP | GINEBRA, Suiza

Las negociaciones de apertura de los mercados mundiales se hallaban al borde del precipicio, por diferencias en torno a demandas de protección de los mercados agrícolas de los países en desarrollo.

Las ministros de las siete mayores potencias comerciales del planeta (Estados Unidos, Unión Europea, India, Brasil, Japón, Australia y China) tuvieron después de medianoche una sesión de cerca de una hora y media de duración y volverán a reunirse a eso del mediodía.

"La situación es muy tensa, el equilibrio muy frágil y el desenlace de ninguna manera seguro", dijo el portavoz de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Keith Rockwell.

Las discusiones están "aún en el filo de la navaja", comentó al finalizar el último encuentro el canciller brasileño Celso Amorim.

El mayor punto de discordia es el denominado Mecanismo de Salvaguardia Especial (MSE) que India quiere obtener para proteger sus mercados agrícolas, precisó.

Si no se halla una solución, los siete años de negociaciones de la Ronda de Doha corren el riesgo de irse definitivamente a pique.

Un fracaso por ese asunto sería paradójico, dado que las grandes dificultades de la Ronda desde su lanzamiento en 2001 se debieron a las tensiones entre los países exportadores agrícolas del Sur y los de productos industriales del Norte.

El MSE apunta en cambio a proteger los mercados agrícolas de países en desarrollo. Sus principales críticos son por lo tanto los países exportadores tanto del mundo desarrollado (como Estados Unidos y Australia) como del mundo en desarrollo (principalmente Uruguay y Paraguay).

En las propuestas hechas el viernes pasado por el director general de la OMC, Pascal Lamy, el MSE figura como un gatillo de subida de aranceles que se dispara cuando la importación de un producto registra un aumento del 40% respecto a los tres años anteriores.

India y otros países en desarrollo quieren bajar ese nivel al 10%, pero Estados Unidos y los demás países agroexportadores consideran que ese nivel constituiría un freno inaceptable a los flujos comerciales.

Rockwell indicó que en las reuniones del lunes se barajaron varias propuestas, sin que ninguna lograse consenso.

Si los Siete llegan a una solución, la someterán a los ministros de otra treintena de países que desde el lunes de la semana pasada participan en una reunión especialmente convocada para salvar la Ronda de Doha.

La jornada del lunes estuvo marcada por cruces de acusaciones de Estados Unidos con China e India.

Estados Unidos recrimina a los dos países asiáticos haber debilitado el impulso cobrado por la Ronda gracias a las últimas propuestas de Lamy.

"Una economía emergente de primer plano, India, rechazó el paquete, y luego otra economía emergente de primer plano, China, tomó sus distancias", denunció el número dos de la misión estadounidense en Ginebra, David Shark, en una reunión con representantes de los 153 países de la OMC.

La representante norteamericana de Comercio, Susan Schwab, advirtió de que la persistencia de esas actitudes puede "amenazar el desenlace" de las negociaciones.

El embajador chino Sun Zhenyu se dijo "un poco sorprendido de que Estados Unidos levante su dedo acusador en esta etapa de las negociaciones", que parecían bien encaminadas.

Sun ironizó sobre la oferta de Estados Unidos de reducir el tope de sus subsidios agrícolas autorizados a 14.500 millones de dólares, cuando el monto efectivo distribuido el año pasado no superó los 8.000 millones. "¿Dónde está el acceso a los mercados de los países desarrollados?", se preguntó.

El ministro indio de Comercio, Kamal Nath, también rechazó las imputaciones estadounidenses.

"Pienso que quienes bloquean la Ronda (de Doha) son los grandes países desarrollados (...), que se preocupan más de sus propios intereses comerciales que del tema de la reducción de la pobreza", dijo Nath a la AFP.

Después del viento de optimismo levantado por las propuestas de Lamy, durante el fin de semana surgieron nuevas tensiones, relacionadas con las reclamaciones de India para la protección de sus mercados agrícolas.

El sábado, China se sumó a los cuestionamientos y advirtió de que pretendía proteger su producción de arroz, algodón y azúcar, sin recortes de aranceles, y se negaba a entablar negociaciones sectoriales en el industrial.

Las propuestas de Lamy también crearon tensiones dentro de la Unión Europea.

Nueve países de la UE, reacios a las propuestas, se reunieron el lunes en Ginebra para presionar al jefe de los negociadores comunitarios, Peter Mandelson, informó una fuente italiana. Participaron en ella Italia, Francia, Irlanda, Polonia, Hungría, Grecia, Portugal, Lituania y Chipre.

Ese grupo alega que en la propuesta del jefe de la OMC "Europa que da mucho, quizá demasiado, y a cambio obtiene muy poco".

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