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| ¿Mucha o poca desconfianza? |
La degradación de los vínculos sociales en el mundo actual hace que, en muchos casos, la desconfianza sea el punto de partida de las relaciones laborales. Esta degradación, que es producto de la declinación de la autoridad paterna y, por tanto, de las autoridades y líderes en la sociedad civil, ha conducido también a la crisis de los valores morales y éticos, según Juan de Althaus.
Entonces, la trasgresión a las normas es algo de todos los días. Ni siquiera “el recomendado” ya es confiable. Se practica una confianza condicional, vigilante. “Lo que hay que aclarar es que no solo sucede la desconfianza de los patrones hacia las empleadas domésticas, sino de las empleadas domésticas hacia los patrones.
Dicen ahora que la confianza hay que ganársela. No está garantizada desde el comienzo”, agrega.
Según Lenny Quiroz, presidenta de la Asociación de Trabajadoras Remuneradas del Hogar, las empleadas domésticas siempre se exponen a ser acusadas de robo cuando se extravía un objeto o prenda en el hogar. “Se debe a que algunas de nuestras compañeras nos han hecho quedar mal; sin embargo, en la mayoría se percibe más la honradez porque prevalece el deseo de salir adelante y progresar”, asegura.
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