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Edición del DOMINGO 27 de Julio del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
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No quiero tener conflictos
Problemas ¡ni Dios quiera! Cuántos de ustedes habrán escuchado con alguna frecuencia esta frase dicha con mucha angustia y temor,  ya que la relacionan con sufrimientos y confrontación que los paraliza, no saben cómo actuar y creen que es mejor dejarlos pasar sin enfrentarlos, así desaparecerán, de lo contrario serán catalogados o etiquetados como problemáticos, reclamantes y otros calificativos no muy agradables, pero ¿realmente los conflictos o problemas que surgen son negativos en su mayoría? Por supuesto que no, porque su impacto va a depender de varios factores como: los rasgos de personalidad (introversión-extroversión y neurotisismo-psicotisismo,  autoestima, asertividad, comunicación, independencia y otros valores); de la gravedad o intensidad  (no es lo mismo si está  en juego la vida, bienes, integridad); del impacto en las relaciones o afectos (pérdidas, alejamiento o resentimiento tanto familiar como social a lo que somos muy sensibles); el tiempo de duración (si es algo momentáneo o de largo tiempo de evolución); el lugar en que se dan (hogar, trabajo, amigos), etcétera.

En nuestro país confundimos frecuentemente ciertos   valores éticos y morales del ser humano viéndolos como defectos en lugar de cualidades, y cuando alguien tiene la “osadía” de hacerlos valer es percibido por los demás como un individuo problemático, por eso temen expresar su opinión, defender sus derechos o ideología, trabajar por la justicia,  buscar consensos, lo que puede repercutir negativamente en su autoestima, haciéndolos temer sobre si están haciendo lo correcto, pero si son seguros no deben permitir ser culpabilizados, vejados ni perjudicados, aprendan a utilizar la comunicación asertiva (no con ofensa, enojo o maltrato).

Lo importante es aprender a enfrentar el reto que les  permitirá avanzar hacia una mejor realización personal y calidad de vida. Los seres más felices no son los que carecen de  problemas o huyen de ellos, sino los que aprenden técnicas para solucionarlos. Si no pueden,  pidan ayuda especializada.

Fuente: Dra. Consuelo Camacho, médica psiquiatra, diplomada en terapia familiar y presidenta de la Sociedad Ecuatoriana de Psiquiatría Biológica (SEPB). Telfs.: 239-4932, 239-0381. Correo: germanicoz@hotmail.com.


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