Pasar de un estado depresivo a uno eufórico se denomina bipolaridad. Una enfermedad dentro del grupo de los trastornos afectivos que suelen padecerla algunas personas adultas. Según la psiquiatra Victoria Valdez, una es la actriz Patty Duke, quien en 1992 escribió el libro A Brilliant Madness: Living with Manic Depression Illness, en el que habla sobre el desorden bipolar que ella sufre. Asimismo lo presenta la actriz Carrie Fisher, quien desempeñaba el rol de la princesa Leyla en la Guerra de las Galaxias. Ambas se han presentado en algunas ocasiones en las sesiones científicas que organiza anualmente la Asociación Americana de Psiquiatría (APA).
El trastorno bipolar es ocasionado por la interacción de factores biológicos (genéticos), sociales (familiares) y psicológicos (situaciones estresantes).
El psiquiatra Salvador Peralta dice que es un problema que tiene mucha vigencia, ya que en los últimos quince años se ha comprendido mejor cómo funciona el cerebro y cómo se altera en este trastorno. Incluso se han podido detectar mediante las técnicas de imagen áreas de mal funcionamiento cerebral que permiten afinar el diagnóstico. Sobre todo se ha logrado el desarrollo de psicofármacos de diseño con resultados más efectivos en los tratamientos, así como la estabilización del paciente, lo que antes no se tenía.
“Los individuos más expuestos al trastorno bipolar son los que tienen antecedentes hereditarios de esta enfermedad y quienes abusan de fármacos psicotrópicos y drogas ilegales”, agrega Peralta.
Diagnóstico no es difícil
Según Valdez, realizar el diagnóstico del trastorno bipolar no es difícil, pero en ciertos casos se complica cuando se trata de un Trasto Bipolar tipo I, que se presenta al principio como un cuadro depresivo, pero este, sin embargo, tiene un curso errático y usualmente no responde tan bien a los antidepresivos.
“También es importante realizar un buen estudio diferencial, ya que existen enfermedades que pueden cambiar el comportamiento del individuo sin ser una hipomanía (alteraciones del ánimo), tal es el caso de un hipertiroidismo”, dice Valdez.
Problemas mayores
Peralta refiere que si una persona con trastorno bipolar incumple su tratamiento le espera una dura batalla durante toda su vida. Va a recaer, habrá que ingresarla y cada crisis es un deterioro para sí misma y para su familia. Pero si colabora podrá realizar sus actividades diarias, ya que esta enfermedad no afecta la inteligencia.
El tratamiento es psicofarmacológico con estabilizadores del ánimo y neurolépticos de nueva generación (atípicos) y psicosocial, en el que se destaca la educación del paciente y su familia sobre la problemática de la enfermedad para que se asuma la responsabilidad del control de recaídas. (S.M.)